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Domingo 10 de agosto de 2008 - 10:00 AM

Huellas al microscopio

Hace tres años, en Cartagena, fue arrestada en medio del multitudinario entierro del cantante de champeta ‘El Johnky’, una mujer que hoy tiene 44 años llamada Adalgiza Esther Zabaleta, autora de un crimen que más parece la trama de una película de ciencia ficción.

Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT

La Policía la buscaba desde hacía seis meses cuando descubrió que en el patio de su casa en Barranquilla, estaba enterrado el cuerpo de Augusto Herazo, un pensionado de Foncolpuertos que fue su pareja durante cinco años.

Según la investigación, Adalgiza y su hijo Yesid (hijastro del pensionado), ahorcaron y apuñalaron a Herazo en octubre de 2000, cavaron un hueco en el patio de la vivienda y antes de sepultarlo le cortaron el índice derecho. Su intención no era otra que usar la huella dactilar para cobrar la pensión, cosa que lograron durante dos años.

Pero esto no se supo por investigaciones judiciales. Se dedujo cuando la Policía encontró el dedo de Herazo en el congelador de la nevera de Adalgiza. Hasta ese momento nadie dudaba de la mujer que mensualmente cobraba la pensión de su marido, entre otras cosas porque la huella dactilar siempre ha sido una prueba de identidad incuestionable. Y ella tenía la de Herazo.

Hoy Adalgiza paga una condena de 12 años y medio de cárcel. Pero para los investigadores judiciales el asunto de la huella robada no terminó con el arresto de la mujer. Era evidente que la huella no podía seguir considerándose como 'identidad plena' y mucho menos ahora, cuando la tecnología y los sistemas de impresión son inimaginables.

Incluso, clonar huellas es algo tan sencillo, que este año quedó públicamente demostrado en el programa de televisión Cazadores de Mitos de Discovery Channel.

Los conductores engañaron a un lector de huellas para abrir una puerta, primero utilizando una huella robada y un gel balístico (imita la carne humana); y luego con una simple fotocopia.

 Sin embargo las huellas siguen teniendo gran protagonismo: hay carros sin llaves, se puede comprar por Internet solo apoyando el dedo y este año, en las modernas tiendas de Shanghai, se ha comenzado a utilizar un sistema de pago que sustituye a la tarjeta de crédito por las huellas dactilares de los clientes.

¿Qué hacer?

'La dactiloscopia debe evolucionar de la lupa al microscopio', afirma Samuel Alonso Salazar Caballero, un sanguileño de 38 años que lleva 16 trabajando como investigador criminalístico para un organismo del Estado y que acaba de llegar de Lyon, Francia, donde está el cuartel general de la Interpol.La investigación

Es un hecho que a cualquiera le pueden robar su identidad y que los lectores digitales no diferencian las huellas humanas de las clonadas. También, que el viejo sistema de la lupa ya no es suficiente para determinar la real procedencia de una huella; al ojo humano las huellas son iguales y pasan como originales.

Hace 12 años, José Gregorio Gómez, grafólogo del CTI de la Fiscalía General de la Nación, demostró que las huellas se podían reproducir en sellos y creó un método para identificar ese tipo de huellas. De ahí partió la investigación del criminalista santandereano.

'Para la Dactiloscopia una huella es única, por eso la ciencia a nivel mundial se ha centrado en mirar el patrón para decir que corresponde a fulano de tal. Pero los delincuentes van mucho más allá', explica el investigador Samuel Delgado Caballero.

Su propuesta es sencilla: las huellas no pueden seguir mirándose solo con lupa sino también con microscopio, 'para ver que no sólo provienen de un dedo sino de una máquina o son una reproducción'. El criminalista también comprendió que con el microscopio es posible, incluso, diferenciar las huellas de una persona que ha muerto de las de aquella que está viva.

Se asesoró de la dermopatóloga Mavel Ávila y juntos tomaron 100 casos de personas fallecidas que habían sido anteriormente registradas por huellas dactilares. Finalmente fueron dos mil las huellas analizadas.

'Hay cambios que suceden con la muerte y repercuten en la piel. La diferencia está en los poros. Cuando la persona está viva se abren. Pero aquí lo realmente importante es que los delincuentes sepan que hay una herramienta a nivel de justicia que puede contrarrestar tanto engaño en cuestiones de falsedad y suplantación de identidad', dice el investigador.

En Interpol

Luego de obtener los resultados, Samuel Delgado buscó la manera de vender al mundo el método de la microdactiloscopia y fue directo a los archivos que Interpol, la mayor organización de policía internacional, ha publicado en la Web.

'Ellos se reúnen cada dos años, desde hace diez, en Francia, donde queda el comando general. Empecé a mandar correos electrónicos hasta que salió la convocatoria internacional de Dactiloscopia y me invitaron como conferencista', cuenta.

Delgado Caballero explica que en Francia logró presentar su teoría como un postulado de la Dactiloscopia. 'Lo que hice fue reconocer el principio de originalidad a las huellas dactilares, explicando que era necesario detectar la procedencia de las huellas, es decir, que provienen directamente del dedo natural y no de una fotocopia, de un sello o de una fotografía'.

A nivel mundial, los casos de suplantación de huellas dactilares se han conocido cuando las  víctimas son personajes influyentes, como un banquero. 'Pero la investigación otorgaba credibilidad a la víctima por su investidura, no porque científicamente se comprobara la suplantación de identidad'.

Ahora, el microscopio parece ser la solución. Incluso, el investigador asegura que la estrategia utilizada por algunos narcotraficantes que se han hecho cirugías para implantarse su misma piel, cambiando la posición de los dedos, no sirve para nada. 'Afortunadamente, para nosotros, los delincuentes no saben de Dactiloscopia'.Un cAsO reciente

El del almirante retirado Gabriel Ernesto Arango Bacci, al que la Fiscalía profirió medida de aseguramiento para que responda por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.

La Fiscalía sindica a Arango de los delitos de cohecho y concierto para delinquir, porque su huella aparece en un recibo por el pago de 115 mil dólares de la mafia. También por haber suministrado información sobre rutas donde la Armada hacía patrullajes en el Mar Caribe. Pero fue precisamente con la aplicación de la microdactiloscopia, que se demostró que la huella del ex contralmirante fue clonada.LOS LECTORES DE HUELLAS

Después de varios experimentos, es claro que las huellas artificiales no son reconocidas por los lectores digitales -o máquina AFIS-, que trabajan escaneando huellas, como las que tiene la Registraduría Nacional.

'Las huellas falsas o hechas por sellos no las reconoce el AFIS, por eso ahora los escáneres de huellas están tratando de llegar a nivel microscópico'.

Delgado Caballero ya recibió una llamada de la empresa francesa SAGEN, creadora de los sistemas AFIS, para profundizar en el análisis microscópico.

'Si van a invertir dinero en lectores de huellas, hay lectores que capturan la sensibilidad del impulso nervioso y de la circulación sanguínea', dice.

El investigador explica que las notarías y los bancos deberían capacitar a su personal en Dactiloscopia.  'Por lo menos deberían saber que lo que les están mostrando es una cédula auténtica. La nueva, busca evitar tanta clonación'.Otras suplantacionesEl método más sencillo para suplantar la identidad es por medio de una fotocopia o escaneando la cedula original.

Un delincuente puede utilizar una fotocopia olvidada en la basura de una papelería, cambia la fotografía y la huella y conserva los datos y el número de la cédula.

Este método se utiliza con mucha frecuencia para comprar celulares y jugosos planes de minutos. 'Quienes venden celulares no tienen la manera de saber si un documento es auténtico o no, hasta se preocupan más porque les entreguen una fotocopia ampliada que por comprobar si el documento es original', dice Delgado Caballero.

Hay otros casos donde una persona abre una cuenta bancaria a nombre de otra persona o falsifica un cheque y lo reclama a nombre del titular. En esos casos el delincuente sí firma y coloca su huella.

'También ocurre con la venta de casas. El delincuente se entera de la venta, visita la casa, saca copia de la llave, va a la oficina de Instrumentos Públicos, obtiene la matrícula inmobiliaria y es él quien hace el negocio con el comprador, entregando escrituras falsas.

Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT

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