Durante varios minutos los asaltantes fueron perseguidos por motorizados de la Policía. El conductor que fue asaltado recibió varios golpes en el rostro. Su vehículo chocó contra otro después del asalto. Al parecer, perdió el control del carro.

Publicado por: Redacción Judicial
Los “amigos de lo ajeno” no dan tregua en las vías de la ciudad. El sábado, a las 4:30 de la tarde, en la carrera 35 entre calles 41 y 42, el conductor de un vehículo particular resultó con varias heridas en el rostro luego de que dos hombres armados, que se movilizaban en una motocicleta, le abordaran por la ventana del vehículo y le robaran varias de sus pertenencias.
Una cadena y un anillo, avaluado en $2.190.000, le fueron hurtados al ciudadano en la vía pública.
La víctima, seriamente afectada, perdió el control del vehículo y chocó con otro automotor que pasaba por allí en ese momento. Para fortuna de ambos conductores, el incidente no pasó a mayores.
Persecución
El hombre herido pudo llevar su queja al CAI del parque San Pio. De inmediato, los uniformados salieron en busca de los delincuentes.
Finalmente, en la carrera 33 con calle 37, dieron con el paradero de los asaltantes, quienes aún tenían las pertenencias del agredido.
Se trataba de un hombre de 26 años y de un menor de 16, que se movilizaban en una motocicleta Vivax 115 negra de placas MWW12C.
Los detenidos también llevaban el arma blanca con la que intimidaron a su víctima. Ambos fueron dejados a disposición de la autoridad competente.
General José Ángel Mendoza, Comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga
Para eliminar las dificultades de seguridad se requiere no necesariamente de la actuación de una sola institución, sino del conjunto de las autoridades y de la mano de la ciudadanía. Así podemos lograr buenos resultados.
Hemos visto que tenemos dificultades en el manejo de todo tipo de conductas delictivas, especialmente el hurto, porque nos hace falta cultura ciudadana.
La seguridad en la ciudad se puede mover en tres niveles: La individual, donde el ciudadano mismo se puede brindar las condiciones de seguridad, simplemente adoptando unas medidas preventivas. Por ejemplo, evitar llevar celulares de alta gama en las manos y hablar por estos en la calles, así como evitar sacar grandes cantidades de dinero de los bancos y realizar transacciones electrónica.
Hay un segundo nivel que es la seguridad colectiva, que consiste en los frentes de seguridad de los barrios, donde los habitantes se unen para derrotar la criminalidad.
Un último nivel, el del Estado, que está en manos de nosotros las autoridades. El ciudadano común y corriente dice que la Policía está para defender en todo, eso es verdad, no lo desconozco, pero si tuviésemos esa cultura de tener esos comportamientos preventivos a nivel individual, nuestros barrios estarían más seguros, sin necesidad de que la Policía Nacional actúe. Si hay algo que se desborda es allí donde nos deben llamar.













