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Viernes 24 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Sicarios asesinan de tres disparos a una profesora

Un disparo en la cabeza, otro en la espalda y uno más en la mano derecha, acabaron con la vida de Gloria Anaya Silva, de 46 años, quien se desempeñaba como docente del grado 4A, del colegio Carlos Vicente Rey, sede B, en Piedecuesta.
Gloria Anaya Silva, de 46 años, trabajó los últimos ocho años como docente en el colegio Carlos Vicente Rey, en Piedecuesta. La docente era madre de dos hijos y desde hace ocho años había llegado de Cúcuta para radicarse en el municipio de Floridablanca.

El crimen se presentó ayer a las 5:25 de la mañana, cuando la docente caminaba por la carrera 8 con calle 39 del barrio Lagos II, donde fue sorprendida por los sicarios que, sin mediar palabra, le dispararon en repetidas oportunidades hasta asesinarla.

“Escuchamos tres disparos y luego el ruido de una moto que arrancó. Cuando salimos estaba la señora tirada entre el andén y el prado. Ya estaba muerta”, relató un habitante del sector.

Minutos después, mientras los curiosos se empezaron a agolpar, la  Policía acordonó el sitio y emprendió la búsqueda, sin éxito, de los sicarios que perpetraron el crimen.

Basados en testigos, entrevistas y un análisis detallado del sitio en el que se registraron los hechos, esta Redacción reconstruyó los instantes previos al crimen y el drama que vivieron los estudiantes y colegas de la víctima al conocer su trágico deceso.

El recorrido
Gloria Anaya Silva vivía en  la calle 28 del barrio Lagos III. Ayer, a las 5:00 de la mañana, su hijo de 17 años, con el que vivía, se fue para la Universidad de Santander, UDES, donde cursa primer semestre de una ingeniería.

Luego de despedir a su hijo, la profesora, como lo hizo de lunes a viernes durante los últimos ocho años, salió de su casa hacia la parada de bus ubicada en la Autopista, que queda más o menos a 20 cuadras de su hogar.

A las 5:25 de la mañana, cuando ya había recorrido 11 cuadras, se encontró de frente con el sicario que, en cuestión de segundos, acabó con su vida.

De acuerdo con las evidencias halladas por los investigadores, el sicario que asesinó a la docente se habría escondido en medio de dos árboles que hay junto al andén por el que caminaba la víctima.

De allí salió cuando vio venir a la profesora, a quien le disparó a menos de dos metros de distancia.

Para los investigadores es claro que los criminales conocían al detalle la rutina diaria de la maestra, por lo que a la hora de ejecutar el crimen eligieron un sitio solitario y una hora en la que por lo general hay poca gente en la calle.

No obstante, afirman algunos testigos, un taxista habría observado con detalles todo lo ocurrido, e incluso cuando el conductor intentó auxiliar a la víctima, los sicarios le hicieron varios disparos. Las autoridades no han logrado ubicar al taxista para que entregue su versión de los hechos.

Nunca llegó
Mientras la Policía, la Sijín y la Fiscalía trataban de ubicar a la pareja de sicarios que huyó en una motocicleta con rumbo desconocido, Graciela Marrugo se quedó esperando en la parada de bus a Gloria, su amiga y compañera.

“Miré por el puente y no venía. Se me hizo raro porque ella es muy puntual, pero pensé que de pronto ya se había ido en otro bus, por eso me fui”, dijo.

Sin embargo, cuando ella llegó al colegio Carlos Vicente Rey, sede B, ubicado en el barrio San Carlos, en Piedecuesta, Gloria no estaba, situación que llamó sobremanera su atención.

“Les pusimos una actividad a los niños de su salón mientras ella llegaba. Pero eran ya las 6:30 de la mañana y nada que aparecía ni respondía el teléfono. Ahí si nos preocupamos todos”, recordó.

Ante el inusitado retraso, Graciela llamó a su esposo y le pidió que se acercara hasta la casa de Gloria para establecer qué había pasado, por qué no había ido a trabajar.

“Mi esposo llegó hasta la casa de Gloria, tocó y tocó y nadie le abrió, hasta que se le acercó un señor y le dijo que ella no estaba, que había salido. También le comentó que a varias cuadras de allí habían matado una mujer y que ahí estaba la Policía”, aseguró.

Fue entonces que la extraña y repentina desaparición de la profesora Gloria pasó de ser una incógnita a una tragedia que dejó fríos a sus colegas, familiares y a los 585 estudiantes donde ella trabajaba dictando clases.

“Él se acercó hasta el sitio y en efecto había una mujer muerta. Lo dejaron acercarse para ver si la conocía y no había dudas, era Gloria”, concluyó Graciela.

Maestra ejemplar
Gloria Anaya Silva, de 46 años, era natural del municipio de Concepción, Santander. Estaba separada y era madre de dos hijos de 17 y 22 años. Desde hace ocho años llegó procedente de Cúcuta a trabajar al colegio Carlos Vicente Rey de Piedecuesta.

“Su vida era muy normal. Fue una excelente docente y una extraordinaria persona. Últimamente la vi tan radiante, tan alegre, pero detalles de su vida personal conocemos muy pocos, porque también era muy reservada”, señaló María Hilda Palomino, rectora del colegio Carlos Vicente Rey.

Ayer sus 36 estudiantes del curso 4A la esperaron en su salón durante dos horas. Luego, cuando las directivas del colegio conocieron la trágica noticia, regresaron a sus casas a los todos los estudiantes de la jornada de la mañana, quienes hoy, en señal de duelo, tampoco asistirán al plantel educativo.

Van dos mujeres asesinadas
Con el crimen de la profesora Gloria Anaya Silva, de 46 años, ya son dos las mujeres asesinadas este año en el área metropolitana a manos de sicarios. El pasado 5 de enero fue acribillada de cuatro disparos Eloína Isidro Ortiz, de 45 años. El homicidio, cuya causa siguen siendo materia de investigación, se presentó en el barrio San Rafael, en el Norte de Bucaramanga.

La investigación
• Los agentes del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, tratan de establecer los móviles del crimen, hasta ahora desconocidos.
• Por tal razón indagan en la vida personal y familiar de la maestra para buscar un indicio que permita esclarecer los hechos.
• De igual manera las autoridades rastrean en el barrio en el que residía la víctima, posible enemistades, pleitos o problemas que la víctima hubiese tenido en el sector.
• El cuerpo sin vida de la profesora fue reclamado ayer por sus familiares en la morgue de Medicina Legal y se espera que hoy directivas, docentes y estudiantes del colegio Carlos Vicente Rey, le rindan un homenaje póstumo.

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