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Miércoles 11 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Tiene 17 años y se ha fugado siete veces de la correccional

Con su fuga del pasado lunes ya son siete veces en las que alias ‘El Chinche’, a quien le atribuyen tres asesinatos entre otros delitos, logra burlar los precarios controles de los centros de resocialización para menores.
El 10 de julio del año pasado fue la última vez que alias ‘El Chinche’ fue capturado por la Policía.

Escurridizo, peligroso y con las habilidades propias de un avezado criminal, así describen las autoridades a alias ‘El Chinche’, un joven de 17 años que en siete oportunidades se ha fugado del centro de resocialización para menores de Hogares Claret, en el barrio La Joya.
Su último escape lo protagonizó el lunes a las 6:50 de la mañana, luego de que aprovechó un descuido de las personas que lo custodiaban y se trepó por un muro logrando así ejecutar su séptima fuga, un récord delictivo que se equipara con su temido prontuario.
Y es que ‘El Chinche’ registra múltiples anotaciones por hurto, porte ilegal de armas de fuego, tentativa de homicidio, lesiones personales, fabricación, tráfico y porte de estupefacientes y, por supuesto, fuga de presos.
Para este joven de 1.67 de estatura, tez trigueña, cabello corto ondulado, contextura delgada y que el próximo 27 de mayo cumple sus 18 años, no existen los límites y mucho menos las normas, por eso más se demora la Policía en capturarlo que él en volver a fugarse.
Detrás de su menuda apariencia, que lo hace pasar como un inocente y apacible joven, se camufla la sangre fría de un delincuente que, incluso, con tal de quedarse con lo que se propone robar, no duda en asesinar a sus víctimas.
Así quedó demostrado el 3 de abril del año pasado cuando Edwin Andrés Cubillos, de 21 años, recibió dos disparos por oponerse a que le hurtaran su motocicleta.
Estos hechos, ocurridos en el barrio Comuneros, en el Norte de Bucaramanga, y que según las autoridades habrían sido perpetrados por ‘El Chinche’, terminaron con la vida de Cubillos, quien finalmente murió el pasado 21 de febrero tras permanecer 11 meses internado en el Hospital Universitario de Santander, HUS.

Su última captura
El 10 de julio del año pasado alias ‘El Chinche’ había sido recapturado por la Policía de Infancia y Adolescencia, en momentos en que transitaba en un taxi por la carrera 18 con calle 31 del centro de Bucaramanga.
En esa oportunidad el menor iba acompañado de dos sujetos mayores de edad, quienes según registro de antecedentes habían cumplido condenas por los delitos de porte ilegal de armas de fuego y hurto calificado.
La Policía Judicial logró establecer en ese entonces que entre los planes de ‘El Chinche’ estaba tomar el control del narcomenudeo en el sector del barrio Comuneros, en el Norte de Bucaramanga.
El 11 de julio el escurridizo delincuente fue nuevamente internado en Hogares Claret por los delitos de lesiones personales, hurto calificado y agravado, homicidio en el grado de tentativa, porte ilegal de armas de fuego y fuga de presos. No obstante nueve meses después volvió a escaparse.

Temido criminal
Cuando apenas tenía 13 años este adolescente adquirió su ya mítico apodo, después de que como un ‘chinche’ saltaba por entre los tejados de las casas de un barrio del Norte de Bucaramanga, en su desesperado intento de huir de la Policía tras asaltar a una pareja de motociclistas.
Ese 28 de agosto de 2008, fecha en la que se produjo su primera captura por el delito de hurto, quedó bautizado entre las autoridades como ‘El Chinche’, por su notable habilidad para escabullirse.
Pero del hurto rápidamente pasó al sicariato y una semana después, tras quedar en libertad, se disparó su accionar criminal al punto que las autoridades lo señalan de haber asesinado a un vigilante por robarle su arma de dotación en el barrio Sotomayor.
El 23 de septiembre del mismo año fue acribillado el taxista Olinto Niño, en un parqueadero del barrio Chapinero, en el Norte de Bucaramanga, asesinato que también le atribuyen a ‘El Chinche’.
En 2009 la Policía lo capturó en cinco oportunidades y haciéndose a sus mañas y aprovechando los precarios sistemas de seguridad de los centros para menores infractores, se fugó igual número de veces.
Ese mismo año dejó nuevamente en evidencia su sanguinaria manera de proceder, luego de que el 23 de febrero un sacerdote italiano quedó parapléjico tras recibir varios disparos que le propinó el menor, porque la víctima se resistió a que le robara una cadena de oro avaluada en $5 millones.

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