
Así actuaron tres delincuentes que el miércoles a las 7:30 de la noche, ya cuando estaban cerrando el local, ingresaron al negocio de venta de carne ubicado en la carrera 34 con calle 36 del barrio El Prado, para asaltarlo.
Los tres sujetos, según las autoridades, amenazaron a los empleados, a quienes hicieron arrodillar y luego les pusieron las armas de fuego en la cabeza, con el fin de intimidarlos para que abrieran la caja fuerte.
Incluso, para no despertar sospecha de los vecinos del sector, los empleados fueron encerrados en un cuarto frío mientras con las llaves del establecimiento los atracadores abrían puertas en busca de dinero u objetos de valor.
Tal parece, desde afuera otro delincuente alertó a sus cómplices sobre la presencia de la Policía, por lo que los atracadores tomaron $1 millón en efectivo de la caja registradora y salieron del establecimiento.
Sin embargo, cuando iban a pocos metros del lugar de los hechos fueron requeridos por un policía, a quien los asaltantes empezaron a disparar para cubrir su fuga.
El uniformado respondió al fuego y por radio teléfono pidió apoyo y empezó la persecución. Dos delincuentes salieron corriendo y lograron llegar hasta la carrera 33 con calle 37, donde, fingiendo ser dos ciudadanos del común, se subieron en un bus de servicio público.
El policía que los seguía alcanzó a ver la acción evasiva de los sujetos, y con su arma en la mano paró un taxi y le pidió al conductor que siguiera al bus que habían tomado los ladrones.
Capturados
A la persecución se unió una decena de policías cuya misión era detener el bus, el cual fue cerrado en la carrera 33 con calle 30A, frente a la Universidad Cooperativa de Colombia, UCC.
De allí fueron bajados los dos sospechosos a quienes tras ser requisados, les encontraron las llaves del negocio que había sido asaltado minutos antes.
En ese instante un testigo de los hechos le informó a la Policía que los capturados habían arrojado dos armas de fuego, las cuales fueron encontradas por los uniformados en la carrera 33 con calle 37.
Allí fue hallado un revólver calibre 38 con cinco vainillas percutidas, y una pistola neumática, armas que fueron fijadas y rotuladas como evidencia por parte de la Policía Judicial.
El tercer delincuente, que era el que llevaba el dinero hurtado, logró darse a la fuga, pese al despliegue de policías que se extendió varias cuadras a la redonda.
Los dos capturados, de 19 y 25 años de edad, fueron presentados ayer en audiencia pública ante un juez de control de garantías en el Palacio de Justicia de Bucaramanga.
Pese a que no aceptaron los cargos que la Fiscalía les imputó por los delitos de porte ilegal de armas de fuego y hurto calificado y agravado, el juez que presidio la audiencia les dictó medida de aseguramiento en la Cárcel Modelo de esta ciudad.

