Lunes 22 de Septiembre de 2014
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Judicial
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Miércoles 30 de Enero de 2013 - 03:33 PM

Joven santandereana fue la primera víctima de asesino de niña en Cúcuta

Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL
Joven santandereana fue la primera víctima de asesino de niña en Cúcuta
(Foto: Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL)
José Alberto Palacio Vélez, acusado de violar y asesinar a un niña de cinco años en Cúcuta, ya había sido capturado por violar a otra menor de edad en el municipio de Cimitarra, Santander. Esta es su historia.

Son las 5:00 a.m. Una joven de 17 años camina solitaria por la vereda La Primera, del municipio de Cimitarra, Santander. Carga sobre sus hombros un bolso con cuadernos. Va presurosa.

Es viernes 25 de abril de 2003 y aún está un poco oscuro. Su misión es llegar a la carretera asfaltada donde debe esperar un bus que la llevara, como de costumbre, al Liceo Antonio Nariño, donde estudia. 

La mañana se ve calmada y no presiente que algo malo pueda suceder. De hecho sigue caminando para encontrarse el bus. 

A la distancia, ya sobre la carretera, la luz media de un carro cualquiera le revela la sombra de un hombre, el mismo que minutos más tarde se convertiría en su violador. 

Verlo salir de repente de un potrero no se le hizo extraño, por lo que la joven estudiante de once grado ignoró la oscura imagen. 

Sin embargo, unos minutos más tarde la sombra se le abalanza con fuerza como un perro hambriento. Se trata de José Alberto Palacio Vélez – el violador y asesino de una niña de 5 años la semana pasada en Cúcuta- , quien intenta intimidarla y atacarla. 

La “coge de las manos”. Le dice: “ahora sí mamacita vamos a arreglar las cuentas usted y yo”, se puede leer en la denuncia interpuesta en esa época ante un fiscal delegado de Puerto Berrío, Antioquia. 

El amenazante criminal la doblega apretándole el cabello. La arrastra por debajo de una cerca de alambre que conduce a un paraje desolado. La escena es interrrumpida abruptamente por el ruido de una motocicleta que va pasando. 

La víctima “trata de gritar”, pero “le tapan” rápidamente la boca, agrega el documento oficial. 

Salen de la carretera 

El objetivo de José Alberto, a esa hora, era adentrar a la jovencita a un terreno lleno de maleza y, en lo posible, alejarla abismalmente de la carretera. 

Y así fue. La mujer no veían tan siquiera los carros. Sin remedio, se hizo presa fácil de un demonio lujurioso y dispuesto a tener sexo incluso a costa de deshonrarla. 

En su ataque, el agresor trata de persuadirla para que se deje tocar sus partes íntimas, pero ella “no accede”. Entonces la coge nuevamente del cabello y le lanzauna lapidaria sentencia: “no va a vivir para contarlo”. “Se va a morir”. Como usted “muchas de la vereda me la van a pagar”. Así está consignado en otro aparte de la denuncia. 

La intimidación comienza a hacerse efectiva. La agarra del cuello con sus delgadas manos e intenta ahorcarla. Impide que respire. Ella, solo trata de luchar para salvar su vida, pero recibe un puño en el rostro y termina irremediablemente derrotada. José Alberto aprovecha la oportunidad para rasgarle la camisa, alzarle la falda, despojarla de su ropa interior y violarla. 

“Para que forcejea. Usted está acostumbrada” a tener sexo, le decía el hombre, mientras pasaba sus asquerosas manos por el cuerpo de la mujer. En tan solo unos minutos se hizo efectivo su macabro plan: la accedió carnalmente. 

Intenta asesinarla 

Consumido su depravado apetito sexual, el santandereano acude a inhumanos métodos para matar a su inocente víctima, quien al igual que a la niña de Cúcuta era su vecina. (Leer: Hombre aceptó que violó y asesinó a niña de 5 años en Cúcuta)

La arrastra unos metros más adelante, cerca de un pozo. La coge del cuello y hunde su cabeza en el agua represada. El letal sistema de asfixia lo repite una y otra vez, sin dar oportunidad a que la joven escapara. 

“Chapaleaba mucho”, explica el proceso judicial. Como vio que no la soltaba se estuvo quita como simulando “estar muerta”, estrategia que hoy la tiene con vida. 

Al verla sin movimiento, vuelve y la agarra del cabello y la lleva hasta un arrume de pasto, donde finalmente oculto el cuerpo. 

“Quedo como ida. No se podía levantar”. Como pudo se despojo del bolso, que lo tenía encima. Empezó a caminar para intentar regresar a su casa. “La blusa estaba rota”. Su falda estaba normal y no tenía ropa interior. 

Denuncia el caso

La joven llego a su casa y le contó a sus parientes que Joselito, como era conocido José Alberto en la vereda, la había violado e intentado matar. 

En la vivienda narro los pormenores del atroz relato y su madre decidió llevarla rápidamente al hospital Santa Cruz, donde fue atendida y estabilizada. 

La noticia de la violación hizo eco en las autoridades y a las ocho de la mañana el violador fue capturado en la hacienda La Castilla y vinculado al proceso judicial. 

El investigado sostuvo desde el primer momento que era inocente y que se trataba de una confusión de la joven:”debe estar confundiéndome con otro personaje. La última persona con la que tuve relaciones sexuales fue con mi esposa”, dijo a las autoridades judiciales. 

José Alberto insistió en que su aprehensión era una injusticia y que no era posible que lo señalaran además de querer acabar con la vida de la estudiante. 

“Llevaba una navaja y con ella no podía cortar rastrojo para cubrirla. Me esta confundiendo con otra persona de similares características”, explicó. 

Sus argumentos no tuvieron credibilidad frente al Juez Segundo Penal del Circuito de Vélez, Santander, quien un año más tarde lo condenó a 18 años de cárcel. 

“Hay razones suficientes para que este despacho imponga la respectiva condena tomando como base el delito sexual y el homicidio agravado en grado tentativa”, resolvió el juez. 

Publicada por
COLPRENSA, CÚCUTA
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