El fatal accidente de tránsito se registró ayer a las 2:30 de la tarde en la Avenida 61 con 17 de Bucaramanga. Por ahora las autoridades desconocen las causas que originaron el hecho.

Publicado por: REDACCIÓN JUDICIAL
La escena era dantesca. Debajo de las llantas traseras de un camión yacía el cuerpo sin vida de Arsenio Duarte Gómez, de 78 años, quien ayer a las 2:30 de la tarde fue atropellado cuando regresaba a su casa.
De acuerdo con algunos testigos la víctima, al parecer, intentó cruzar la Avenida 61, en la esquina de la 17, cuando fue embestida por el vehículo de carga.
“Escuchamos varios gritos y el camión se detuvo. Cuando llegamos a ver qué era lo que había pasado vimos el cuerpo del abuelito que quedó debajo de las llantas, fue terrible”, dijo el empleado de una ferretería del sector.
Tras el fatal accidente la Avenida 61 fue acordonada por la Policía, mientras los hombres de la Unidad Móvil de Criminalística de la Dirección de Tránsito y Transporte de Bucaramanga fijaban evidencias y elaboraban el croquis.
“Es don Arsenio”
Con el paso de los minutos el sitio se fue llenando de curiosos. Entre ellos un hombre que aseguró haber estado con la víctima fatal tomando cerveza.
“No puede ser, hace pocos minutos nos despedimos. Me lo encontré en la tienda de la 17A con 58. Me gastó dos cervezas y yo le invité una. Incluso cuando llegó bromeó diciendo que venía caminando desde Tunja y que tenía sed. Como a las 2:00 de la tarde se despidió porque dijo que se iba a buscar el almuerzo”, dijo un amigo del hoy occiso.
Otra señora, que fue testigo de ese encuentro en la tienda, agregó que Arsenio era un hombre cordial, amable y muy colaborador.
“Hacía como 15 días que no iba a la tienda y hoy (ayer) fue y se tomó tres cervezas, habló un rato y se marchó. Todavía no salgo del asombro”, expresó la testigo.
Llanto y dolor
A las 3:20 de la tarde llegó una grúa con el fin de levantar la parte trasera del camión y así poder sacar los despojos mortales de la víctima, quien vestía un pantalón blanco, una camisa celeste y zapatos tenis negros.
Los agentes de criminalística tuvieron que meterse debajo del camión para realizar su trabajo y tapar con un plástico negro el sitio donde quedó el cuerpo para evitar que los curiosos siguieran aglomerándose en la zona.
Justo cuando los funcionarios de Dirección de Tránsito estaban por terminar la penosa diligencia, llegaron varios familiares de la víctima.
“Aló, a mi papá lo atropelló un camión acá en la 61, está muerto”, dijo uno de los hijos de Arsenio mientras hablaba por el celular con un familiar.
A las 3:45 de la tarde las autoridades terminaron la diligencia de levantamiento del cadáver, y trasladaron el cuerpo a la morgue del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, seccional Bucaramanga.
“Nosotros vivimos en el barrio Guacamayas. Él salía todos los días a dar una vuelta, iba a la plaza de mercado de La Concordia y luego regresaba. Era un buen hombre”, expresó entre sollozos el hijo menor de la víctima fatal.
Las personas que conocieron a Arsenio coincidieron en que él era un hombre apacible y trabajador. “En la casa tenía cultivos de yuca y salía y vendía por acá por este sector. Le gustaba tomarse sus cervecitas pero siempre era respetuoso, es una lástima lo que pasó”, dijo una vecina.
El camión que atropelló al peatón fue trasladado a los patios de la Dirección de Tránsito y Transporte de Bucaramanga, donde permanecerá inmovilizado hasta tanto se establezcan las causas del accidente, que dejó una fuerte congestión vehicular en la zona.
Los despojos mortales de Arsenio serán entregados hoy. “No sabemos cómo contarle lo que pasó a la esposa de don Arsenio porque ella está enfermita. Ya le contaron que lo atropelló un camión pero no sabe que está muerto”, concluyó uno de los familiares.















