Miércoles 12 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Conmoción por feminicidio en la Central de Abastos de Bucaramanga

Ya son tres las mujeres asesinadas este año en Bucaramanga, en medio de agresiones cometidas por quienes eran sus compañeros sentimentales. En el más reciente caso, Noemí Otero Díaz fue asesinada por su expareja.
M.V./VANGUARDIA LIBERAL
Los cuerpos de los dos fallecidos serán entregados hoy en la morgue de Medicina Legal, seccional Bucaramanga, a sus familiares.
(Foto: M.V./VANGUARDIA LIBERAL)
Suministradas/VANGUARDIA LIBERAL
Noemí Otero Díaz y Benjamín Valencia Bustos eran dos reconocidos comerciantes de Centroabastos. Llevaban cerca de 30 años laborando en este lugar.
(Foto: Suministradas/VANGUARDIA LIBERAL)

Dolor, tristeza, rabia e impotencia eran algunos de los sentimientos que ayer en la mañana se manifestaban en la Central de Abastos de Bucaramanga.

La razón: Benjamín Valencia Bustos, un reconocido prestamista del lugar, asesinó a Noemí Otero Díaz, su excompañera sentimental, y segundos después se suicidó. Este crimen paralizó las actividades comerciales que a diario se desarrollan en este centro de acopio.

La tragedia

El hecho, de acuerdo con la versión entregada por las autoridades judiciales, tuvo lugar hacia las 8:45 de la mañana, en momentos en que el prestamista y su expareja llegaron a un restaurante ubicado en la bodega 6 del mencionado centro mayorista. El hombre pidió una mojarra para ella y posteriormente se marchó del negocio que frecuentaban seguido.

Minutos después regresó Benjamín y sin mediar palabra desenfundó un arma de fuego y le propinó un disparo en la cabeza a la mujer de 52 años, quien murió en el lugar. En medio del caos, Valencia Bustos caminó dos metros y optó por quitarse la vida de un disparo en la cabeza.

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“Ella estaba sentada desayunando, comiendo una mojarra. El señor sacó el arma hizo un disparo y falló. La mujer salió corriendo hasta donde quedó el cuerpo. Al tercer tiro sí logró matarla. El cuarto disparo se lo pegó él en la cabeza. Todo lo tenía planeado, venía decidido a asesinarla”, relató una trabajadora de la zona a Vanguardia Liberal.

Ocurrido el crimen, cientos de curiosos pararon sus actividades y se acercaron a los cadáveres a tomar registro fotográfico de lo ocurrido. De inmediato la Policía hizo presencia y acordonó la escena.

Minutos después, funcionarios de la Unidad Móvil del Laboratorio de Criminalística de la Sijín fijaron evidencias y realizaron el levantamiento de los dos cadáveres. En el lugar de los hechos, los familiares de los fallecidos protagonizaron dolorosas escenas.

Durante la inspección, la Sijín halló el arma homicida, un revólver calibre 38 marca Llama, para el cual Benjamín no tenía el permiso para su porte y tenencia.

En medio de la diligencia se observó a una hermana del fallecido. La mujer gritaba desconsolada que su ser querido nunca había tenido un arma y que le causaba extrañeza.

El noviazgo

Martha Otero, hermana menor de la mujer asesinada, informó a esta redacción que hace aproximadamente cuatro años Noemí decidió darse una oportunidad con Benjamín, quien para ese entonces además de ser prestamista también comercializaba plátanos.

“Ellos duraron como dos años. Durante ese tiempo nunca conocí que la maltratara, pero sí él era muy seco, áspero. A ella le tocaba rogarle para que le diera un beso. Yo le decía que no le convenía esa relación”, dijo la familiar.

Para el año 2016, Otero Díaz decidió dar por concluido el vínculo sentimental. Pese a esta situación, ambos acordaron llevar una sana amistad y seguir trabajando juntos en el negocio de los préstamos, al cual ya se había vinculado la mujer.

Aunque la relación terminó, según familiares de Noemí, el prestamista nunca se negó a perderla, por lo que siempre le insistió que volvieran.

“Ya no era nada de Benjamín y él la seguía pretendiendo. Ella le decía que no quería nada, que fueran amigos, pero él decía que ella era su mujer. Mi hermana nunca lo denunció en la Fiscalía a pesar que le dijimos”, agregó Martha.

“Yo lo que quiero es matarme”: Benjamín

Este diario pudo establecer que en reiteradas ocasiones el hombre de 53 años le advirtió a su círculo social más cercano que “se quería matar”. Al parecer, por los problemas emocionales que atravesaba.

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Los familiares del comerciante informaron a las autoridades que Benjamín era valorado por un psiquiatra. En una oportunidad le dijo al profesional que le daban ganas de suicidarse con un cuchillo.

Los parientes del hombre de 53 años le solicitaron al psiquiatra que lo internara en un centro especializado, a lo cual este se negó. A esta versión se suma el testimonio de los allegados a Noemí.

“Él a toda hora vivía diciendo que se quería matar. Yo le decía que le pidiera a Dios, que uno no podía hacer algo así por ningún motivo. Jamás me imaginé que fuera capaz de hacer eso y de paso acabar con la vida de mi hermanita”, concluyó Martha Otero.

Con todas estas evidencias, por ahora la hipótesis que maneja la Policía obedece a temas de carácter sentimental y celos.

¿Quiénes eran las víctimas?

Noemí Otero era oriunda del municipio de San Vicente de Chucurí, Santander, desde allí llegó con su madre y sus hermanas hace 28 años desplazadas por la violencia. Era la octava de nueve mujeres.

Desde entonces, trabajó en Centroabastos, tuvo dos hijos en su primera relación y actualmente residía en el barrio Villa de los Caballeros, en Girón.

Entre tanto, su excompañero sentimental residía en el barrio Santander, en la capital santandereana.

Feminicios ocurridos este año en Bucaramanga

Mary Nelcy Vera Ballesteros fue asesinada con un arma de fuego en el barrio Olas Bajas, norte de Bucaramanga, a manos del hombre con el que desde hace dos años sostenía una relación sentimental. El acusado huyó y aún está prófugo.

Milton Javier Ardila Del Valle acabó con la vida de su esposa Daisy Cristina Vargas Puentes, de 28 años, en momentos en que se encontraban dentro de un vehículo en cercanías al Hospital Local del Norte. La pareja dejó dos hijos, de 7 y 2 años. Las investigaciones apuntan a que el crimen fue por celos.

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