Hernán Niño Maldonado, agente de tránsito de Bucaramanga, se convirtió en un héroe el pasado jueves. Su solidaridad y servicio a la comunidad lo llevó a auxiliar a Guillermo Ramos, habitante del barrio San Luis, quien nunca se imaginó que su empleada de servicio le suministrara escopolamina a toda su familia.

Publicado por: FÉLIX CRISTANCHO
Esta es la historia, según palabras de Hernán Niño, que ratifica que aún en la ciudad hay “más gente buena que mala”.













