Durante mucho tiempo el tratamiento de la obesidad había sido principalmente el de consolar al paciente, permitiéndole perder solo unos poco kilos, con el alto riesgo de nuevamente ganarlos al menor descuido. El implacable paso del tiempo se acompaña de más y más kilos en el paciente que padece esta enfermedad. En la última década la ciencia médica ha volcado su interés en la cirugía.





