"Soy talla 10, pero me gusta la 8"
Milena es una mujer de contextura gruesa, pero que se siente cómoda al usar sus ajustados pantalones talla 8.
Como Milena muchas personas escogen tallajes de ropa menor a la que deben usar, para parecer más delgadas o mejor contorneadas, ignorando los peligros que esto puede traer para la salud.
En el caso de las mujeres, explica Camilo Reyes Carrascal, cirujano plástico, la ropa ajustada, sobre todo en la cintura, puede producir dos fenómenos: hacia arriba aumenta la presión y el contenido intrabdominal, empeorando síntomas como el reflujo gástrico, la motilidad del colon y en la evacuación de la orina por compresión de la vejiga, llevando incluso a infecciones urinarias. A nivel de las extremidades se puede generar una inflamación de los pies y tobillos.
Por su parte, “en los hombres el uso de prendas muy apretadas puede promover la aparición de varices en las piernas, empeorar síntomas de varicoceles y, en casos extremos, hemorroides”, explica este especialista.
Y… ¿las fajas?
Aunque estas prendas son ajustadas su objetivo precisamente es ese, porque buscan dar respuesta a un tipo de necesidad del cuerpo.
Las fajas pueden ser posoperatorias, para dar soporte del vientre a las mujeres embarazadas, moldear la figura e, incluso, para adelgazar.
Sin embargo, cualquiera que vaya a ser el propósito recuerde que su uso debe estar indicado por el médico especialista para evitar efectos no deseados.
“Yo recomiendo el uso de fajas para manejo postoperatorio de cirugía de contorno corporal, como la lipoescultura, abdominoplastia, cirugía de brazos y piernas y en cirugía facial; durante el embarazo existen unas fajas especiales que ayudan a evitar, de algún modo, la aparición de estrías”, concluye el médico Camilo Reyes Carrascal.
Las fajas son utilizadas en el manejo postoperatorio de cirugía del contorno corporal, para lograr que los pacientes se desinflamen más rápido, se controle el dolor y se estimule la adhesión de la piel








