Información Comercial Somos la Sociedad Minera de Santander, MINESA, una empresa colombiana de minería de oro enfocada en el desarrollo del proyecto aurífero Soto Norte, ubicado en el departamento de Santander, Colombia. Nuestras acciones están respaldadas por los más altos estándares mundiales en seguridad, medio ambiente y operaciones. Estamos comprometidos con una #MineríaBienHecha.
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Viernes 17 de Agosto de 2018 - 10:49 AM

Es necesario aprovechar nuestra riqueza minera

En el territorio colombiano, desde hace 2.500 años, los indígenas prehispánicos trabajaban los metales. Ha sido una actividad que se ha mantuvo durante la conquista, pasando por la colonia, hasta nuestros días.
Imagen suministrada
Alejandro Martínez Villegas
(Foto: Imagen suministrada)

Sin embargo, a pesar de esta milenaria tradición, no hemos logrado aprovechar cabalmente nuestro potencial minero. La causas raíz de esta falencia hoy en día está en que no hay una decisión política clara y efectiva, ni una visión de gobierno que considere importante la minería para el desarrollo socio económico del país. Por el contrario, con el falso dilema entre minería o medio ambiente, se ha vuelto “políticamente incorrecto” apoyar la industria extractiva, a pesar de que en los últimos 10 años el sector minero energético ha sido un motor importante del crecimiento económico del país (7,6% del PIB).

Se debe impulsar una minería, cuyo eje transversal sea la sostenibilidad en todas sus operaciones para evitar, mitigar o compensar los impactos ambientales. Un proyecto de minería responsable, estructura y desarrolla un plan de gestión social participativo, incluyente y transparente, un proyecto que se adelanta de la mano con la comunidad y las entidades estatales. Son bastantes los ejemplos de minería en el país, pero la minería ilegal y la criminal han generado tanto daño que están poniendo en riesgo que el país pueda aprovechar todo su potencial geológico por las premisas equivocadas de que toda la minería, incluyendo la formal, es mala para el país.

Se estima que en Colombia -por ejemplo- solo se ha explorado cerca del 5% del área que potencialmente tiene oro, 1% del área rica en esmeraldas y el 8% de los yacimientos de níquel. El país cuenta con información del 70% del territorio sobre la cartografía geológica del subsuelo, mientras 46% y 12% registran información geofísica y geoquímica, respectivamente. Sin embargo, las concesiones o títulos mineros otorgados no superan el 5% del área del país, lo que demuestra el inmenso potencial por desarrollar y las grandes oportunidades para quienes quieran invertir en proyectos de minería.

De hecho, la Asociación Colombiana de Minería – ACM, calcula que en los próximos 5 años el país podría recibir más de US$7.500 millones en inversión minera. Pero para que ello sea una realidad debemos avanzar en la solución de las condiciones de entorno y en la viabilidad económica de los proyectos, factores que nos han hecho perder competitividad para atraer inversión internacional. La situación es tan dramática que, en los últimos 5 años, Colombia pasó del puesto 32 al 65 en el ranking mundial de los países para atraer inversión minera, según el reputado Instituto Fraser.

No tiene justificación alguna no aprovechar adecuadamente todo ese potencial minero. Desde la Declaración de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992) la comunidad de naciones definió que el desarrollo de los pueblos se puede y debe hacer en armonía con el medio ambiente. Se tiene como eje central al hombre principal destinatario de dicho desarrollo. No se trata de cuidar o proteger el medio ambiente por sí mismo. Tampoco de impulsar un desarrollo que arrase con los recursos naturales. Es lograr el desarrollo en armonía con el medio ambiente.

Cuando se plantea que el desarrollo sostenible implica proteger los recursos naturales, no solo es pensando en las generaciones futuras; también se incluye atender las necesidades actuales de la población. De hecho, se habla de un verdadero derecho a superar la pobreza, el derecho al desarrollo económico y social de un país. Claro, todo ello fomentando la participación ilustrada de la ciudadanía y la total transparencia en la toma de decisiones que los pueda afectar.

La comunidad de naciones no se quedó allí y ha convertido este derecho a superar la pobreza en una serie de declaraciones posteriores: en el año 2000, en la Declaración del Milenio, 189 países fijaron los Objetivos del Milenio (ODM) y recientemente en 2012 se llevó a cabo una nueva Conferencia sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), con el mismo propósito. De esta última surgen 17 objetivos de desarrollo sostenible, con metas concretas y cuantificables. En marzo pasado el Gobierno Nacional aprobó el Documento CONPES 3918 para avanzar en el cumplimiento de estos objetivos y expresamente se señala: “Con la firma de la Declaración del Milenio, Colombia se comprometió a superar la pobreza y atender las necesidades básicas de la población más vulnerable a partir del marco definido en los ODM”.

Es claro que el país no puede darse el lujo de dejar enterrada su riqueza minera y petrolera, siendo además posible hacerlo en armonía con el medio ambiente. En materia petrolera y frente a la necesidad de eliminar las emisiones de CO2, con compromisos claros en la Conferencia de París de 2015 (COP 21), los grandes productores árabes mantienen altos niveles de producción petrolera, con el objetivo estratégico de aprovechar sus recursos naturales mientras pueden, con el objetivo claro de transformar la renta que la industria extractiva hoy les genera en desarrollo de otros sectores.

Colombia, está en la tarea de cumplir sus compromisos internacionales de lograr un desarrollo sostenible con el medio ambiente, los cuales incluyen el deber de impulsar la superación de la pobreza. No es justo dejar enterrados esos recursos que tanto se necesitan para lograr el bienestar de buena parte de la población colombiana.

Alejandro Martínez Villegas
Ex Viceministro de Minas y Energía

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