¡Fifa... hasta cuándo!

¡Fifa... hasta cuándo!

Vuelve y juega. Profesor Antanas Mockus no crea que la ilegalidad es solo democrática. No señor, también es futbolística y de un tamaño que los únicos que no parecen verla en el mundo son los directivos de Fifa y los encargados de analizar las reformas a las reglas del fútbol.

Me parece ver (con excusas por los católicos) al venerado Papa Benedicto XVI hace algunos meses negando los escándalos de pederastía o algunos entes de control en Colombia que no atrapan una tortuga haciendo 'torcidos' en un platón con agua.
Nooo... profesor Mockus, la ilegalidad ronda con un grado de desfachatez del tamaño de una super nova en el fútbol mundial, que impresiona y llena de cólera la pasividad de los directivos Fifa ante los yerros arbitrales y las injusticias vistas en el fútbol internacional.

Y en medio de los escándalos, las críticas, las voces de protesta, la Fifa responde como el más cruel de los dictadores: "No a la tecnología y no a las repeticiones de las jugadas en las pantallas gigantes de los estadios".

Mejor dicho, tapen para que no vean y mientras tanto, este deporte que es la pasión más grande para millones de personas y el mejor negocio para unos cientos, sigue como si nada pasara. Como si el hombre no hubiera llegado a la luna o los teléfonos móviles no pudieran enviar una imagen desde cualquier lugar del mundo con un 'touch' o un click.

Me pregunto entonces, la Fifa por qué es tan reticente al cambio, a la tecnología, a un mayor grado de justicia y equidad en este deporte. ¿A quiénes tratan de engañar?

Siento decirlo, siento reiterarlo, pero el fútbol cada vez premia más la trampa, a los 'cancheros' como decimos en Colombia y sacrifica lo que la Fifa denomina en todo el mundo y pasea con una bandera el 'Fair Play'. No señores, el juego limpio empieza en casa y si la Fifa no reconoce que también se equivoca, así como Larrionda o Rosseti estamos confinados a seguir viendo cómo un país como Francia se clasifica a un mundial con una mano, o cómo los títulos en europa se pueden comprar desde los palcos de honor en los estadios.

Sonará pro gringo, pero en este caso, sí quisiera ser gringo, porque ellos no le temen a la realidad, a la tecnología, y lo mejor no dejan dudas frente al cómo se obtienen los triunfos en el beisbol, fútbol americano o el baloncesto. Allá se gana jugando limpio no haciendo trampa.

Por eso profesor Mockus, sigamos con el tema de la legalidad antes de que no haya tiempo para marchas atrás. Porque nadie niega que en el fútbol haya fallas humanas, pero estas deben aparecer de parte de los jugadores no de quienes administran el deporte o dictan justicia sobre el gramado.

ASÍ CUALQUIERA HACE TRAMPA, HASTA LA FIFA....

El aguatero
Con su particular estilo de ver y escribir sobre fútbol espera llevar un análisis divertido y la vez concienzudo del Mundial Sudáfrica. Su experiencia como redactor deportivo en las páginas en Vanguardia Liberal y el mundo virtual de Vanguardia.com serán su fundamento para ofrecer editoriales con calidad y un sui generis sello personal.

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