El verdadero problema es que la Selección Colombia no está en el Mundial
Ese cuentico de que a las mujeres no nos gusta el fútbol, que no lo entendemos o peor aún que nos fastidia, estoy casi segura de que hace mucho tiempo está mandado a recoger.
Todas crecimos con un papá, tío, abuelo o hermano al que le gusta el fútbol, y por convicción, casualidad, curiosidad o lo que se les ocurra, sabemos qué es un fuera de lugar, cuando se cobra un penalti o cuando se saca una tarjeta roja.
Ahora, esa bobada de que para disfrutarlo tenemos que ver piernas o caras, es en definitiva lo más simple del mundo, para esa gracia veríamos la 'Champion League' o cualquier otro torneo que repiten hasta el cansancio en ESPN o en Fox Sports, o mejor aún, buscaríamos las campañas publicitarias, miraríamos las fotos en Google o nos pondríamos a llenar el álbum Panini, así por lo menos podríamos verlos en primer plano.
En mi opinión, el verdadero problema de que este Mundial, el de 2006 y el de 2002, se hayan convertido en un karma para la mayoría de mujeres en el país es simple y sencillo: que la Selección Colombia no está ahí.
Las mujeres a diferencia de los hombres nos guíamos por un sentimiento de identificación, porque seamos sinceras, que gane Alemania, Francia, Inglaterra, España, Argentina, Sudáfrica o Brasil, a muchas nos importa un comino, en cambio, si los que estuvieran ahí fueran once que nacieron en Santa Marta, Bogotá, Bucaramanga, Aguachica, una vereda, un corregimiento o cualquier parte del país nos interesaría, así perdieran.Al menos sabríamos que estamos pendientes de algo que está cercano y que definitivamente hace parte de nuestra vida.
En ese remoto caso, sí me imaginaría pendiente de qué hacen los otros equipos, de cómo pitan los partidos, sumaría puntos, rezaría porque un crack se lesionara y hasta participaría en una 'polla', porque mi equipo estaría ahí y ¡claro que me encantaría verlos alzar una copa del mundo!.
Pero como no es así, entonces qué más da que Alemania lidere, que Francia empate o que Brasil pierda, igual no me interesa la tabla de posiciones, ni que los canales nacionales hagan los mejores cubrimientos. Así que por ahora, me empeñaré en hacer la cuenta regresiva para que todo retorne a la normalidad y en que con un hombre haya algo más de que hablar.
