Goles y problemas
En la historia de los mundiales las duplas goleadoras siempre marcaron diferencia, sacando de líos a varios técnicos, o sino recuerde, para no ir tan lejos, la pareja brasileña de Romario y Bebeto en el 94, la argentina de Batistuta y el ‘Piojo’ López en Francia 98, y la italiana de Vialli y el endiablado Toto Schillaci en el 90, y se me quedan varias por fuera.
Pero en el 2010, la albiceleste de Diego Maradona presenta una ventaja y a la vez un problema en su once inicial; pues su ataque se compone de los cuatro mejores artilleros del momento en el mundo: Higuaín, Milito, Tévez y el infaltable Messi. Dirá el ‘pelusa’ en sus momentos de reflexión: ¿y ahora a quién pongo?
Esa abundancia de goles de los gauchos contrasta con un colectivo pobre, una defensa lenta y un clamor nacional, que pese a adorar al ‘10’, no ve con buenos ojos la gestión de éste en el banco. Razón, más que suficiente por la que los hijos de la tierra del tango le prenden velitas a sus cuatro tanques y a la inteligencia de Diego, para que éste explote de cada uno de ellos su mejor lado.
Desde ya, muchos le apuestan a Argentina en Sudáfrica, otros lo dudan; pero de lo que sí habrá seguridad es que por gol no se van a morir de hambre los ‘pibes’, o al menos eso en el papel está escrito. Imagínese, podrían jugar Messi y Tevéz adelantados en segunda línea, e Higuaín y Milito en la delantera. ¿Qué problema no?
