Martín Palermo: homenaje a la persistencia
Hay en el universo seres especiales que fueron tocados con la varita mágica del talento. Con referencias artísticas de fábrica, los pintores, escultores, escritores de fábula y leyenda (Gracias García Márquez), cantantes, y deportistas talentosos se identifican en algo: Hacen lo impensado. Ese talento suele venir de la mano de magia, triunfos y dinero. Explicación de Manual: Hay pocos que hacen fácil lo difícil y muchos dispuestos a pagar el oro y el moro por ellos: Justicia Capitalista.
Pero hoy no voy a hablar de ellos ( Picasso, Gaudí, Serrat, Gabo, Pelé, Maradona, Messi, etc), sino de aquellos que sin esa estela mágica se las arreglan por la vida para lograr ahí sí, lo que nadie cree que pueden lograr. La estética de natura es excluyente: las diosas más bellas están reservadas a los más bonitos ( Angelina Jolie y Jenifer Aniston fueron de Bradd Pitt, nunca de Pacheco), pero aún así siempre hay quien desafía el reto maldito del destino glorioso reservado para los bellos, bonitos y talentosos.
Hablo de Martín Palermo. Alguna vez Daniel Samper Pizano en una de sus exquisitas columnas de la vieja publicación “Dejémonos de vainas”, contaba la historia del cucarrón. Decía con su habitual sorna, que si el más astuto de los científicos se ponía en la tarea de analizar de punta a punta al cucarrón, debía concluir que no había modo para creer que este bicho pudiese volar…Pero el maldito lo hace y de qué forma¡¡¡
Si uno analiza futbolísticamente a Palermo solo encuentra vacios. De andar lento, torpe y con poca fundamentación, su cerebro da la orden pero el cuerpo responde luego de dos saltos satelitales. Pero el maldito es un crack…Y que crack¡¡¡
Quien dijo que al Hall de la fama solo ingresan los de buen pie. También ingresan los que hacen llover, lo que logran lo imposible. Los que estaban destinados por su escaso talento y mínimas aptitudes al desasosiego del anonimato. Pero para torcer el destino hay que desafiarlo. Y Martín Palermo está lleno de desafíos. Solo él es capaz de buscar un nuevo penal cuando acababa de errar dos en un mismo juego ( Copa América del 99 contra Colombia), solo él podía marcar el gol de la diferencia contra River en la Libertadores del 2000, cuando venía de 9 meses de usar muletas. Solo él podía marcarle los goles al poderoso Real Madrid en aquella final intercontinental del 2000 con Boca. Solo él podía marcar el gol del oxigeno de Argentina en la pasada eliminatoria ante Perú, luego de haber sido ignorado por 10 años del seleccionado.
Maradona la tenía clara. Ante Grecia, le preguntó a Mancuso y Enrique ( sus asistentes), por el cambio final. Le dijeron : “Higuaìn”. El dijo: - Tréeme a Martín. Y Martín hizo el gol. Él sabía que los laburantes, si son persistentes también son “tocados”. Ahí está uno de los meritos del discutido DT de Argentina. Jugársela por alguien que siempre marginaron. Diego también ha sido marginado, en eso habla el mismo idioma de Martín.
Dios siempre es sabio y pone a cada quien en el lugar apropiado. El espíritu de persistencia lo han tenido Maradona y Palermo en el fútbol y la vida. De modos distintos pero iguales. Maradona aún con su inmenso talento siempre tuvo que volver a empezar. Palermo sin magia, siempre lo hace. No es casualidad que ambos sean parte de la piel de Boca Juniors. Hay que caminar por la historia de aquel equipo para entenderlo mejor ¡¡¡
El Martes pasado, Palermo marcó el segundo gol de Argentina ante Grecia, cuando el mítico goleador histórico de Boca, bordea el cobro de su pensión de retiro. Cualquiera diría que no volveró a jugar durante este Mundial...Craso error, el último capítulo de Martín siempre esta por venir ¡¡¡
Hasta la próxima…
