Tras el mazazo de Brasil y Argentina

Después de asimilar las eliminaciones de Brasil y Argentina de esta Copa Mundo, permítanme hacer algunas reflexiones en torno a la salida temprana de nuestros representantes suramericanos.

Sigo pensando que Brasil era y es el mejor equipo del Mundial. Tenía un fútbol suficiente para llegar al título, mostraba equilibrio entre defensa y ataque, era paciente para conseguir su objetivo, seguía su libreto y daba espectáculo.

A Brasil lo mató la cabeza, la mente, ahí sí le faltó fuerza.

En los partidos que había jugado había demostrado capacidad. Hacía rato no veía yo una selección Brasil tan poderosa como esta. Siempre nos había tenido acostumbrados a muy buenos jugadores, con debilidades en defensa. Pero esta vez era distinto. Tenía una de las mejores defensas, jugador por jugador. Y ni qué decir de su ataque.

Sin embargo, en el fútbol muchas veces jugar bien no es suficiente. Hay que tener eso que parece que sí tienen los europeos y es una mayor concentración.

El partido contra Holanda lo demostró. Brasil dominó el primer tiempo, donde incluso pudo con seguir más goles, pero no lo hizo. Vino el autogol, luego la expulsión y el equipo no supo soportar ese golpe anímico.

Argentina, en cambio, no me sorprendió. Que hubiera salido goleado por Alemania era casi esperado.

Su poder ofensivo era tan grande como su debilidad en defensa. No había enfrentado equipos realmente fuertes y en el juego contra México tuvo un sofisma porque su primer gol fue un regalo del árbitro y el segundo un obsequio de la defensa.

México le llegó una y otra vez, pero no le convirtió, lo que sí hizo Alemania.

A esta Argentina, como a casi todas en su historia, se le abona esas ganas, esa lucha y ese amor de sus jugadores por la camiseta, pero, al igual que a Brasil, eso a veces no es suficiente para ganar los partidos. Y en esta ocasión le sucedió.

En Brasil salieron de Dunga, que contra todo pronóstico (incluso el mío) hizo de esta selección un buen equipo.

En Argentina quieren que siga Maradona, pero si quieren volver a ganar deben revisar primero su cuerpo técnico.

Desde la raya
Ojo crítico, conocimiento del deporte y capacidad discursiva serán constantes en las líneas que presente este reconocido periodista de Vanguardia Liberal. Pasó por las páginas de varias secciones, pero sobre todo, se siente como pez en el agua informando de deportes. Hoy es Editor de los periódicos Gente y garantiza diversión y conocimiento en sus columnas.

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