Un nuevo mundial, un nuevo álbum
¿Cuándo comienza la fiebre “mundialista”? Cuando sale el álbum de Panino. ¿Álbum? ¿De Qué? De láminas, de pegatinas, de “monas”, pero para nosotros, de “matachos”. Es realmente el inicio a la fiesta, la antesala dorada.
Apenas se anunció el mes pasado, empezó la fiebre por tenerlo, y por
llenarlo. Con el tiempo las costumbres de hacerlo han cambiado. Aún recuerdo que en el del México 1970 (en mi juicio, el mejor mundial de todos) los pegábamos con “goma”, lo que hacía que el álbum pesara varios kilos.
Hoy en día, y desde hace ya varios mundiales, son láminas auto adhesivas que nos ahorran el trabajo de buscar la goma o el tradicional “colbón”.
Lo otro que ha cambiado es el famoso “mito” de los difíciles. En la época dorada, y volviendo al cuento de México 70, Pelé y cualquiera de sus compañeros del ballet amarillo, eran super difíciles, y se vendían
carísimos, pues realmente su producción era limitada. Llenar el álbum era complicado (y costoso).
Hoy en día todos los “matachos” vienen en grandes cantidades, y se consiguen sin problema. Cosa distinta es que los revendedores cobren más por Cristiano Ronaldo que por cualquier coreano (que entre otras cosas, son todos iguales, con un “matacho” se llena la página), o que también cobren más por los llamativos escudos plateados, aunque en realidad salgan con la misma frecuencia que los demás compañeros de álbum.
Los álbumes de Panini han evolucionado, ciertamente. Basta ver los de los mundiales pasados para darse cuenta que han mejorado en diseño, en calidad y en variedad. Pero en este año aparecieron dos locuras para alimentar la fiebre: la primera, el “matacho” personalizado; en Panino.com se puede enviar una foto cualquiera, seleccionar la camiseta y el nombre (como el “tigre” Pérez) y por un pequeño costo se le envían mínimo 10 copias de su matacho, para pegarlo como trofeo en el álbum, y engañar a sus hijos pequeños con que alguna vez usted jugó en un mundial.
La otra es peor: el álbum virtual! En la página de la FIFA se puede llenar el mismo álbum de Panini, de forma totalmente virtual (electrónica) llegando incluso a intercambiar láminas con otros avatares, recibir láminas por comentar noticias y demás. Claro, es más barato que llenar el álbum real, ¿pero qué gracia tiene? Nada como el álbum físico, que sacamos en cada partido, en el que llenamos los marcadores a mano, y el que va a la biblioteca a dormir por cuatro años, como nuestro gran libro favorito.
Nada que ver…
Para rematar una joya de una amiga: viendo el álbum ya lleno de este año, me preguntó en donde estaban los matachos de Colombia; la verdad, la única respuesta que se me ocurrió era que estaban en el álbum del Mundial Femenino Sub-20.!
PS: Me pareció una gran injusticia lo que hizo Panini (o el que sea) con Paraguay: cómo es posible que no esté Cabañas en el álbum, después de todo lo que hizo para clasificar a los guaraníes.
