Las lecciones que deja el Mundial
A pocas horas de que el mundo futbolístico corone a su rey, es momento de hacer balance, de revisar lo que pasó para planifar lo que viene. Y es que viendo el panorama y el desempeño de los equipos suramericanos en Sudáfrica, el listón se fijó muy alto para aquellos que no lograron clasificar (Colombia), lo que significa que el camino será más áspero y difícil para quienes sueñan estar en Brasil 2014.
Es hora de retomar y pescar lo que se pueda para incorporar al fútbol colombiano, sin pensar que somos menos pero con la seguridad de que podemos ser más. Una lista de aspectos que van directo al técnico nacional Hernán Darío Gómez, sus colaboradores, los jugadores que buscan la gloria, la misma Federación, los hinchas, los periodistas y todos aquellos que queremos escuchar el himno en Brasil.
1. Reconocer errores y avanzar
Pese a no clasificar a la final, Alemania demostró una capacidad absoluta de reinvención, lo que no sucedió con Francia o Italia. Luego de perder la final de la Eurocopa frente al cuadro español entendió que debía cambiar. Fue así que le dio la oportunidad a los jóvenes valores que habían conseguido el título europeo Sub 20. De esa manera llegó Müller, Khedira y Özil a la titular mundialista con sólo cinco partidos con esta selección. En Brasil tendrán 24 años y la tan anhelada experiencia que ya los hace candidatos. El Mundial Sub 20 que se realizará el próximo año en estas tierras medirá los valores juveniles que pueden apoyar a la Selección Colombia y así comenzar una renovación llena de convicción.
2. Definir
En este Mundial se vio, más que nunca, el fortalecimiento defensivo, un medio campo áspero, unas bandas activas y un delantero luchando sólo contra murallas. Eso denotó en un pobre promedio de goles de 2,24 por partido, salvándose por poco de ser el peor por Italia 90 con 2,21. Los equipos que avanzaban aprovechaban las escasas oportunidades con serenidad y cabeza fría y fueron pocos los delanteros que brillaron (Villa, Higuaín, Klose, Forlán), lo que significa que más que nunca defensas y medio campistas tenían el poder de marcar en pelota quieta y remates de larga distancia. Todos deben hacer goles y no desperdiciar los errores rivales. Así que es bueno programarse desde ya, la decisión y la cabeza fría, fundamental para marcar.
3. La estrategia y el estratega
Diversos duelos se vivieron en este Mundial, desde el combativo Corea del Norte frente a Brasil, no tanto con Portugal, en los que se evidenció la estrategia como camino más complejo pero definitivo para alcanzar los buenos resultados. Paraguay demostró cómo jugar ante diferentes rivales con estilos que variaban de acuerdo a las potencialidades y debilidades propias y del rival y así sumó logros ilustres. Argentina en cambio no pensó en los rivales, especialmente en Alemania, que lo terminó masacrando. Los resultados se vislumbran en la cabeza del técnico y el éxito radica en que los jugadores interpreten y asuman los retos dispuestos. Claridad, método y buen trato.
4. Ayuda divina
No sobra decir que esto es fútbol y que las cosas sorprendentes suceden. Tal es el caso del flamante finalista Holanda, a quien la suerte lo acompañó en los pies de Sneijder, que anotó goles decisivos (Brasil y Uruguay) en jugadas confusas y rebotes torpes. Lo cierto es que la suerte y los goles sólo llegan si se patea al arco y en eso el mismo ‘10’ naranja tiene la fe del ganador. No sobra decir que es mejor el entrenamiento y las repeticiones que chamanes, rezos o pulpos.
5. Trabajo en equipo
Clasificar y ganar respeto en un Mundial es trabajo de todos. Otra anécdota: Joachim Loew, el técnico alemán, les pidió a sus colegas de la Bundesliga preparar a los seleccionables para hacer lo que él disponía. El trabajo se hizo y el ‘profe’ contó con sus muchachos como quiso. España recibió garrote por su frustrado debut (derrota con Suiza) pero aún así no cambió, todos los rojos siguieron convencidos hasta el punto de escribir a su favor la historia.
6. Los roles
En el fútbol, como en la vida, cada jugador tiene un puesto, un rol, una función. Aunque sea uno el del gol, la gloria, la vergüenza o la foto todos ganan o todos pierden. Las estrellas viven de esos seres menos fotogénicos y cuando los talentosos se creen estrellas el equipo desaparece. Cristiano Ronaldo y su Portugal fue el ejemplo ilustre, por no hablar de Francia y sus egos. Uruguay y Forlán fueron lo contrario, el éxito y la armonía.
7. Convencimiento, corazón
Paraguay no se le arrugó a Italia, Uruguay pudo con Francia y Estados Unidos probó a Inglaterra. Muestras perfectas que dicen que hoy el nombre y la camiseta influyen poco. El chico puede ganarle al gigante pero para que eso suceda la fuerza del corazón tiene que ganar la partida. Estados Unidos lo demostró con sus goles último minuto y Uruguay con su temperamento fe, entrega y sacrificio. Al final todos perdieron pero demostraron ser de talla mundial, ganadores.
8. La paciencia y la técnica
La fuerza bruta y la velocidad no triunfaron en este Mundial. Pese a que Paraguay y Uruguay esto siempre los ha caracterizado, jugaron con el balón abajo, tocando y así demolieron rivales. Lo mismo con Chile, Argentina (al que le falló otra cosa) y hasta el propio Brasil de Dunga, al que le reclamaron más creatividad y libertad en el campo. España fue el máximo exponente de este juego del que Colombia no es tan ajeno, así ya no esté el Pibe, hay que buscar de nuevo el camino por el piso, corriendo cuando toca, pegando cuando sea, pero con un corazón convencido de querer estar en esta fiesta en Brasil 2014... sería mucho tiempo sin esa emoción de sentirse especial, de sentirse orgulloso.
