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Jueves 24 de Agosto de 2017 - 04:29 PM

"No soy racista": colombiano señalado de liderar un grupo extremista en EE. UU.

Juan Cadavid nació en Colombia pero vive en Estados Unidos hace 27 años. El pasado domingo lideró una manifestación que promovía la deportación de inmigrantes ilegales en ese país norteamericano.
Colprensa /VANGUARDIA LIBERAL
Juan Cadavid es líder de Alt-Right y habló sobre el objetivo de su movimiento antinmigrante.
(Foto: Colprensa /VANGUARDIA LIBERAL)

El plantón realizado en Laguna Beach (California), que además apoyaba las ideas nacionalistas de Donald Trump, provocó el rechazo de ciudadanos inmigrantes, que tildaron a su movimiento como 'racista' y 'supremacista'.

De hecho, esa misma tarde, otro grupo de personas salió a las calles con arengas en contra de la xenofobia y en favor de la tolerancia en el país norteamericano.

A través de redes sociales, a Cadavid le han llovido críticas por haber desarrollado tal actividad 'extremista', teniendo en cuenta su origen latinoamericano.

Lo que muchos no saben es que es colombiano. Nació en Bogotá. Tiene 29 años de edad, pero vive en ese país desde los 2, y habla un fluido español.

Cadavid habló con diario El País de Cali para explicar por qué lidera el autodenominado movimiento 'Alt-Right, al que muchos tildan de ser uno de los promotores de la ola de odio racial que se ha levantado en Estados Unidos. 

¿Qué es lo que pretende su movimiento?

Que las leyes de inmigración de este país (Estados Unidos) defiendan los derechos de sus ciudadanos, por encima de los indocumentados. No tiene nada que ver con racismo, sino con buscar lo mejor para los ciudadanos. En otros países latinoamericanos hay normas de inmigración incluso más estrictas.

¿No cree que las acciones de su movimiento promuevan el racismo o supremacismo?

No se trata de razas. Es defender los derechos. El mío es un movimiento para defender mi país, a valores de antes.

Pero en el evento que su movimiento realizó había elementos simbólicos que podrían interpretarse de esa manera

Los supremacistas casi no existen en este país. En mi evento vino una persona que tenía una esvástica tatuada en el cuello, y a él nunca nadie lo había visto en mi movimiento. Tenía también un tatuaje que decía "Amo odiar". A estas personas les pagan por infiltrarse, para que la prensa les pueda tomar fotos y desfigurar nuestra intención.

Antes de este domingo (día de la manifestación) había avisado que este no es un movimiento racista o supremacista. La prensa tiene una historia que quiere contar. La gente se guía mucho de las emociones. Entonces cuando ven en los medios esas noticias simplemente juzgan y rechazan.

Lea también: Videos registran el ataque racista en el que resultó herida una colombiana

Grupos que también se denominan de derecha, como el Ku Klux Klan han protagonizado hechos de violencia recientemente en Virginia. ¿Qué tanto dista su movimiento de esas conductas?

El KKK no tiene mucha membresía. Son gente payasa, no más existen en el sur. Son gente confundida, con ideas viejas y nunca hacen nada. Yo nunca he oído hablar bien de ese grupo u otros neonazis en mi movimiento.

Usted es colombiano. ¿No es también un inmigrante en Estados Unidos?

Pero estoy legalmente, me esforcé para ello. Yo nací en Colombia (en Bogotá). A mis dos años llegué a Estados Unidos, y me costó mucho tiempo y dinero conseguir la ciudadanía estadounidense. Así nos pasó a muchos. Y ahora llegan personas que son ilegales y tienen más derechos que nosotros. Esa es la razón del movimiento.

¿Alguna vez ha sido víctima de alguna forma de discriminación?

La única discriminación que he visto es de los mismos latinos. Cuando yo era joven había grupos de latinos con piel más morena y me decían que yo no era hispano, que era un 'gringo'. Me decían 'gusano'. Cuando me han discriminado ha sido por ser blanco.

Cuando sus padres llegaron con usted a Estados Unidos debieron tener unos motivos. ¿No ha reflexionado sobre las razones económicas y sociales que tienen los migrantes que llegan a ese país?

Yo entiendo porqué vienen. Les va muy mal a la gente en muchos países, sobre todo los de izquierda, y es muy duro. Eso está mal. Uno quiere que la gente surja. Pero si tú tienes un hijo, y ves a un niño en la calle, no le vas a quitar comida a tu hijo que tiene hambre para darle al de la calle. Da pesar de sus situaciones. Pero no hay oportunidades en este país para estas personas, son más de 30 millones.

A esa gente la traen aquí para explotarlas, les hacen daño. Les violan sus derechos también. Hay unos que salen adelante, pero la mayoría trabajan muy duro para ganar muy poco.

¿Se ha visto afectado directamente por la llegada de indocumentados?

Sí. Yo trabajo en masajes, soy profesional, pero han llegado muchas personas de China que no son profesionales, han destruido esta industria y ahora los que estudiamos para ejercer esto no tenemos trabajo. A muchos les pasa. Tengo un amigo estadounidense que trabaja en agricultura, y le ha sido difícil conseguir empleo porque las empresas piensan que él les va a cobrar más, y prefieren pagarle a ilegales.

A los que más les hace daño la inmigración ilegal, es a los latinos y a los negros. Ellos son los que más sufren como resultado de las políticas favorables para los ilegales.

¿Qué salida le ve entonces al dilema de los indocumentados en Estados Unidos?

Ellos deben regresar a sus países. Y tenemos que forzar al Gobierno a caerle duro a las compañías que están dándoles trabajo ilegalmente. Además hay que cortar los programas sociales que son abusados por la gente. El 60% de los mexicanos ilegales están usando programas que le cobran a uno con los impuestos.

Y piensa que el gobierno de Donald Trump es el ideal para lograrlo...

Donald Trump es el mejor presidente para hacer esos cambios. Pero no dependería sólo de él. Tiene que haber un movimiento de la gente. El presidente no va a arreglar todos los problemas en cuatro años.

Su posición ha sido duramente criticada en redes sociales, ¿Se ha sentido amenazado?

Sí. He recibido amenazas. Después del artículo publicado en Univisión, cada tres minutos llega un mensaje amenazante, violento, que ojalá me muera, que me van a hacer daño.

¿Ha pensado entonces en desistir de su movimiento?

No. El próximo 24 de septiembre vamos a hacer otro evento. Será más grande que el anterior. Además vamos a hacer una protesta en el edificio de Univisión en Los Ángeles.

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