Domingo 20 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

La Iglesia chilena vive la peor crisis de su historia

Los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y la impunidad en que se mantuvieron durante décadas han arrastrado a la Iglesia Católica chilena a la peor crisis de su historia, puesta en evidencia con la renuncia masiva de los miembros de la Conferencia Episcopal.
EFE/VANGUARDIA LIBERAL
Los prelados también pidieron perdón por el dolor causado a las víctimas, al pueblo de Dios y al país.
(Foto: EFE/VANGUARDIA LIBERAL)

Después de tres días de reuniones con el papa Francisco, que los convocó para abordar la situación, 34 obispos chilenos anunciaron que han puesto sus cargos a disposición del pontífice, quien les entregó un documento reservado, filtrado por la prensa, con duras palabras sobre los vergonzosos comportamientos de los prelados en el llamado “caso Barros”.

Barros, nombrado en 2015 obispo de Osorno por Francisco, fue acusado de encubridor por las víctimas de Fernando Karadima, un influyente párroco condenado por la justicia canónica, pero nadie les escuchó durante varios años, incluido el mismo papa, que en su visita a Chile el pasado enero calificó de “calumnias” las acusaciones.

No obstante, Francisco envió después a Chile al arzobispo Charles Scicluna para hablar con las víctimas y tras conocer su informe, citó a los obispos a Roma. Previamente invitó a tres víctimas emblemáticas de Karadima al Vaticano.

El pontífice conversó largamente con Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, los alojó en su casa y les pidió perdón.

“Me alegra tremendamente para empezar a sanar esta Iglesia que no se merece a estos verdaderos corruptos y criminales”, afirmó Juan Carlos Cruz, abusado en su adolescencia por Fernando Karadima.

En el documento entregado a los obispos, el papa anuncia medidas de corto, mediano y largo plazo en la Iglesia chilena y advierte que si bien puede haber remociones de autoridades, eso no es suficiente ni soluciona los problemas de fondo.

Más denuncias

Un grupo de sacerdotes de la Diócesis de Rancagua, en el centro de Chile, han sido acusados de integrar un grupo secreto autodenominado “La Familia”, que en los últimos años ha cometido abusos sexuales y conductas inapropiadas contra menores de edad y jóvenes.

Elisa Fernández, excoordinadora de pastoral juvenil, denunció esta situación y dijo que entregó hace un año y medio una lista con los nombres de los sacerdotes involucrados en estos hechos al obispo de Rancagua, pero este no ha tomado ninguna medida.

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