Miércoles 14 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

‘Santa’ guerra

La nueva escalada bélica ha situado a ambos bandos, Israel y Hamás, a las puertas de una contienda armada mayor. Y la posibilidad de un alto el fuego en la convulsionada región de Medio Oriente, se aleja.
Fotos: EFE, Tomada de Internet/ VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Fotos: EFE, Tomada de Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)

Medio Oriente se encuentra al borde de una nueva confrontación bélica.

Al calor del fuego cruzado de cohetes y bombas, que han intercambiado Israel y el grupo palestino Hamás, desde el pasado fin de semana, una nueva escalada de violencia, sin precedentes, amenaza con desencadenar un sangriento conflicto como el último, librado en la Franja de Gaza en 2014.

El detonante: una operación encubierta de fuerzas especiales israelíes en el sur de Gaza que se saldó el pasado domingo con siete milicianos palestinos muertos entre ellos un sobresaliente jefe militar de Hamás, y un oficial israelí.

Lo que vino después es una historia que se ha venido repitiendo de manera dramática sin cesar en Medio Oriente. Cohetes de Hamás y bombardeos israelíes en represalia.

En los últimos tres días, Hamás ha lanzado una ‘lluvia’ de más de 400 cohetes y granadas de mortero desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel. La aviación israelí ha respondido atacando 150 posiciones de las milicias islamistas.

¿Esta nueva ronda de ataques y represalias podría conducir a un nuevo enfrentamiento a gran escala en la ya convulsionada región?

Víctor de Currea-Lugo, docente de la Universidad Nacional y experto en Medio Oriente, estima que la respuesta la tiene la ofensiva de Israel porque Palestina, y en este caso Hamás, tiene una capacidad militar muy modesta. No hay que olvidar que Israel es el quinto Ejército más poderoso del mundo, agrega.

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“Entonces el grado de virulencia depende del ataque de Israel”, sostiene el experto, quien además destaca que más allá de los muertos combatientes de uno y otro lado, un elemento importante es la afectación a la población civil, como ya se observó con las confrontaciones de 2014, 2012 y 2008.

La guerra de 2014 cobró la vida de 2.200 palestinos, en su mayoría civiles, y 74 israelíes, especialmente militares. Y de manera reciente, unos 230 palestinos, manifestantes en su gran mayoría, han muerto desde el pasado 30 de marzo por disparos israelíes. Mientras dos militares y un civil han perdido la vida en ataques desde la Franja de Gaza.

Bajo esta misma lógica, Miguel Ángel Herrera, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de Bogotá, explica que efectivamente la respuesta israelí es la que marcará la pauta.

“Una que siempre está marcada por un número de muertos en Israel cuando esto ocurre, un número grande de palestinos mueren, lo que se convierte en una carnicería”, señala.

Sin embargo, Gil Novick, analista argentino que vive en Israel, considera que mientras Hamás siga atacando y llamando a la destrucción de Israel, es poco probable alcanzar un acuerdo de paz.

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Insiste en ese sentido que también sufre la gente de Israel con el lanzamiento de cohetes desde Gaza contra la población civil de manera indiscriminada.

Con la llegada de Hamás al poder en 2006, la Franja de Gaza ha sido su feudo. Ahora bien, la respuesta de Israel fue cerrar los pasos fronterizos como medida de seguridad para evitar ataques. Pero además Israel ha sometido a Gaza a un férreo bloqueo económico.

Medidas, que según Novick responden a que Gaza se convirtió en un territorio muy hostil para Israel.

“Israel no le va a dar permisos de trabajo en Israel y eso ha causado un gran problema económico, hay un problema no de insumos sino de plata, el desempleo llega al 50% y entre otras cosas no tienen dinero por ejemplo para pagarle a los funcionarios públicos”, describe Novick.

Tolerancia de Trump

Otro aspecto a considerar, señaló el profesor De Currea-Lugo, en medio de toda esta coyuntura, es la postura del presidente Donald Trump, por lo que descarta cualquier presión internacional importante para detener la acción que Israel decida cometer.

Le preocupa además, la política de Trump de tolerancia total con las acciones de Israel, “entonces el derecho internacional, el rechazo a la ocupación, el respeto a la población, el uso de armas prohibidas no es una cosa que aparezca en la agenda”.

Esta opinión es compartida por el docente Herrera, quien recalca que Trump y especialmente Estados Unidos, ha sido garante de la fortaleza y el apoyo finaciero para el sostenimiento del Estado de Israel.

Y esto, a su juicio, tiene que ver con la presencia de una importante comunidad judía en el país norteamericano.

Otra cuestión, anota el experto, es que el presidente Trump, en diciembre de 2017, reconoció a Jerusalén como capital de Israel, y de paso, trasladó la embajada estadounidense desde Tel Aviv a la Ciudad Santa, lo que ha exacerbado los ánimos no solo de Hamás que gobierna Gaza, sino también de Mahmud Abás, la máxima autoridad del resto de territorios palestinos.

La razón es que los palestinos ven en Jerusalén Este la capital de su futuro Estado y se oponen a cualquier cambio que legitime el control israelí sobre aquella parte de la ciudad.

A pesar de que Hamás y Abás tienen diferencias políticas internas, entre ellas la actitud más dispuesta del líder palestino a resolver los problemas con Israel sin reclamar la totalidad de los territorios y llegar a una serie de acuerdos en contraposición a Hamás que plantea una fórmula radical, en el tema de Jerusalén son una sola voz.

¿Habrá tregua?

A la luz de todas estas circunstancias, la esperanza de un alto el fuego permanente para poner fin a la violencia que se vive en la zona vuelve a desvanecerse.

Sobre este tema, el analista Novick explica que en los últimos meses ha habido esfuerzos diplomáticos para llegar a un arreglo entre Israel y Hamás bajo la intermediación de Egipto y Qatar. Israel le otorga algún tipo de beneficios económicos, y a cambio, Hamás se compromete a no lanzar ataques, dice.

“Es una especie de tregua porque Hamás no está dispuesto a hablar de paz porque ellos quieren que Israel deje de existir”, asegura.

Así las cosas, De Currea-Lugo observa difícil saber qué va a pasar; si habrá una acción limitada y no va a trascender, “pero el problema central es la ocupación israelí en los territorios palestinos y mientras haya ocupación no hay nada que hacer”.

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