Jueves 15 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

Juego de tronos

A los giros de la derecha en la Argentina, Chile, Paraguay y Perú, se sumaron los recientes triunfos de Duque en Colombia y Bolsonaro en Brasil. ¿Qué significa que el viento político vuelva a cambiar de dirección en América Latina?
Fotoilustración / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Fotoilustración / VANGUARDIA LIBERAL)

Los últimos procesos electorales latinoamericanos han dibujado un nuevo escenario de poder en América Latina, alentado por un desplazamiento del péndulo político que tiene lugar en la región.

Lo que resulta interesante de estas dinámicas políticas, es que si la derecha no resuelve muchos de los problemas sociales y económicos que asolan a América Latina, corrupción, pobreza, desigualdad.... el péndulo puede volver a inclinarse a la izquierda muy rápidamente.

Hay que recordar que proyectos de centro-derecha y de derecha en países como Brasil o Argentina, que ahora se están beneficiando del colapso de la izquierda en toda América Latina, sufrieron ellos mismos un colapso similar hace más de una década.

Para Silvia Otero, profesora de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones de la Universidad del Rosario, muchos analistas han señalado que las elecciones recientes en América Latina han reflejado el fin de la “Ola Rosa” (entre 1998 y 2015), es decir de los gobiernos de izquierda en la región, citando los ejemplos Argentina, Perú, Chile y Brasil.

Sobre este último país, donde el ultraderechista Jair Bolsonaro llegó al poder el mes pasado, la experta asegura que es “el último eslabón en este proceso de cambio de gobiernos de izquierda a gobiernos de derecha”.

No obstante, Otero considera que más que marcar una tendencia, el fin de gobiernos de izquierda, lo que ha quedado demostrado “es que los proyectos políticos en el poder en el período de crisis económica, más acentuada en unos países que en otros, y en un momento de deslegitimización generalizada de la democracia, se han visto afectados”.

Con ello se refiere también a que gobiernos de centro-derecha han perdido elecciones, caso México con el izquierdista Andrés Manuel López Obrador en julio de este año, así que no depende del color político.

Más bien lo interpreta como un ciclo electoral que ha castigado a los que están en posiciones de poder o gobernantes de turno, “y así se puede entender con las elecciones en Colombia, que la gente votó por algo diferente que no significaba la continuidad del gobierno de Santos”.

En síntesis, opina que el ciclo electoral es un reto para los proyectos que están actualmente vigentes en el poder, precisamente el de mantenerse en el poder.

Institucionalidad, en crisis

Lo que observa Juan Carlos Rozo, profesor de Letras y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Houston, Estados Unidos, es que América Latina experimenta una crisis institucional, la cual se da en varios de los poderes, incluido Legislativo y Judicial e instancias de regulación y control.

Una crisis en el espectro socio-político tanto en la derecha como en la izquierda, que en su opinión son de naturaleza muy diferente.

Por un lado, Rozo señala la fragmentación ideológica de la izquierda, a excepción de Venezuela o Nicaragua; y por otro lado, un renacimiento populista de la derecha sustentado en políticas neoliberales, “pero que no se ajusta a los contextos reales socio-económicos de América Latina y por supuesto terminan generando crisis económicas”.

Sobre el particular, la docente Otero destaca que el “populismo transmite un mensaje de cambio muy poderoso”, pero a su modo de ver, ha funcionado en ambas direcciones: derecha e izquierda.

Y en ese orden, explica que hay un desgaste de las instituciones democráticas en muchos países y una frustración marcada de parte de la ciudadanía, lo que ha servido como “caldo de cultivo perfecto” para el surgimiento de proyectos populistas para ambas corrientes ideológicas.

De otro lado, el académico Rozo agrega que se ha venido dando un gran movimiento político en los gobiernos de América Latina, que a su modo de ver puede ser pendular, “en el sentido de que hay una oscilación entre la derecha y la extrema derecha, o la izquierda”.

Julio Benavides, analista político y docente de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, tiene una lectura particular. Explica que en algunos países está marcada la cuestión ideológica como en Argentina con una tradición del Peronismo que todavía subsiste.

Pero “en otros países hay una descomposición de posiciones políticas que ideológicamente no están soportadas, “más bien lo único que manifiestan es la respuesta a intereses de ciertos grupos”, subraya el experto, quien descarta que un movimiento pendular de la izquierda o de la derecha en la región, porque a su juicio, ambas están desdibujadas.

Punto y aparte

Al referirse a Nicaragua y Venezuela, la profesora Silvia Otero aclara que son países que han hecho tránsito al autoritarismo, razón por la cual no pueden verse bajo la óptica de la competencia democrática.

Entre tanto, el caso mexicano es la excepción, estima el experto Rozo, quien sostiene que es un país que se salva un poco de esa retórica del miedo y del rechazo a la izquierda.

“Es el único país que eligió un gobierno de izquierda, lo cual responde a factores particulares de la historia del bipartidismo en México, cansados de los partidos tradicionales que no trajeron mejorías sociales en el país y López Obrador es un progresista que genera cierto tipo de esperanza en México”.

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