Martes 26 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

¿Qué se esconde tras bitcoin?

Las divisas electrónicas pasaron al primer plano durante 2017, tanto por su tecnología como por la especulación sobre su precio, que aumentó considerablemente durante el año. ¿Qué depara el futuro para estas monedas?

Hace un año el precio de 1 bitcoin era de alrededor de 1.000 dólares, mientras que hoy fluctúa entre 12 mil y 18 mil dólares. Ethereum, que se ha convertido en la segunda moneda virtual más popular, tenía un precio de entre 7 y 10 dólares a finales del año pasado, mientras que ahora fluctúa entre 600 y 800 dólares.

La subida del valor de estas ‘criptomonedas’ las ha hecho más populares que nunca. Durante 2017 fueron objetivo de especulación, herramienta para estafadores en busca del dinero de inversores incautos, tema controversial para gobiernos alrededor del mundo, y antes de cerrar el año incluso llegaron a Wall Street.

¿Para qué sirve una criptomoneda?

Bitcoin es más popular que nunca, pero no es una tecnología nueva; esta divisa electrónica lleva casi 10 años funcionando. Su popularidad aumenta junto con su precio, pero su función fundamental es la misma: permitir la transferencia de valor a través de Internet.

Esto suena fácil, pero es más complicado de lo que parece.

Durante años, diferentes personas y grupos alrededor del mundo trataron de crear un sistema descentralizado que permitiera llevar un registro de quién tiene cuánto valor almacenado, y que permitiera a cualquier persona transferir ese valor sin hacer trampa. Por ejemplo: sin duplicar el dinero, o sin engañar el sistema para aumentar artificialmente su saldo. La primera persona o grupo que logró diseñar este sistema publicó sus resultados en un ‘paper’ académico, sin revelar su identidad.

Bitcoin es la primera aplicación real derivada de ese documento, la más antigua y actualmente la más valiosa criptomoneda del mundo, pero no la única. Poco después de bitcoin fueron creadas muchas otras monedas, con características similares pero no iguales. Litecoin, por ejemplo, fue una divisa electrónica presentada como una alternativa a bitcoin, con un valor más bajo pero transferencias más rápidas.

Años más tarde una segunda ola de divisas electrónicas introdujeron nuevas tecnologías y funcionalidades. Ethereum, por ejemplo, va más allá de la transferencia de valor y permite crear ‘Smart Contracts’ o contratos inteligentes.

Problemas de las monedas virtuales

En Colombia las criptomonedas se hicieron famosas durante 2017 como una herramienta para estafar a personas que conocían poco del tema pero querían hacer dinero rápido. Esto sucedió en todo el mundo: desde individuos inescrupulosos que sencillamente robaron el dinero de quienes confiaron en ellos, hasta organizaciones que crearon estafas piramidales soportadas sobre bitcoin o incluso monedas virtuales nuevas.

Pero este no es el único problema de las divisas electrónicas; el consumo de energía requerido para mantener en funcionamiento la red de bitcoin ahora supera al consumo energético de algunos países. A pesar de estar distribuido alrededor del globo, pues cualquiera puede instalar en su casa una máquina de minería de bitcoin o iniciar una operación a mayor escala, esto representa una recarga considerable para las redes energéticas del planeta.

Para mitigar la cantidad de estafas centradas en las criptomonedas algunos gobiernos optaron por controlar o prohibir los lanzamientos de nuevas monedas.

La solución a la demanda de energía se ha buscado por la vía tecnológica; nuevas monedas utilizan métodos diferentes para generar o ‘minar’ unidades nuevas, y evitan cometer el error de bitcoin de generar una demanda tan alta de recursos para mantener la red en funcionamiento.

Un año de crecimiento y consolidación

Después de mantener un valor de alrededor de 1.000 dólares durante varios años, bitcoin aumentó su precio de manera radical durante 2017. Y más allá de esta divisa particular, el mercado de las criptomonedas como tal creció 1.387% entre febrero y noviembre.

Durante años, la única manera de comprar bitcoin era hacerlo a través de una casa de cambio especializada en criptomonedas, como Coinbase en Norteamérica o SurBTC en América Latina. Pero recientemente firmas financieras de Estados Unidos como el Grupo CME y CBOE empezaron a ofrecer contratos de ‘Bitcoin futures’, lo que dio a esta divisa una entrada a las casas de cambio regulares de ese país.

¿Qué traerá el futuro?

El interés por parte de inversores regulares promete dar a las divisas electrónicas una nueva ola de popularidad durante 2018, aunque las fluctuaciones en el precio de las divisas probablemente seguirán siendo grandes, así como el riesgo asociado a invertir en ellas.

En tanto a la tecnología como tal sobre la cual están basadas estas divisas, 2018 es un año prometedor. Cada vez más empresas y organizaciones han descubierto el poder de la tecnología Blockchain, y las opciones que las monedas relativamente nuevas como ethereum traen consigo probablemente serán aprovechadas por cada vez más desarrolladores independientes para potenciar sus ideas o empresas nacientes.

Recomendaciones

Asociar directamente una divisa electrónica como bitcoin con una estafa es como pensar que una divisa como el dólar americano o el peso colombiano es ilegítimo. Las criptomonedas llevan años funcionando y hasta ahora no ha habido fallas graves en la tecnología de ninguna de las más prominentes en el mundo.

Pero nadie está exento de ser estafado en dólares americanos, pesos colombianos, bitcoin, ethereum o cualquier otra divisa. Con el agravante de que las criptomonedas son una tecnología nueva, y exigen aprender casi desde cero cómo hacer cosas que son sencillas con divisas corrientes.

Esta dificultad lleva a muchos a buscar un asistente o intermediario que les ayude a entrar en el mundo de las divisas electrónicas, especialmente si además de adquirirlas, el interés es inmediatamente utilizarlas para obtener una ganancia.

El riesgo de estos dos factores es considerable y no debe subestimarse al trabajar con criptomonedas: por un lado es necesario asegurarse de no cometer errores técnicos que puedan poner su valor en peligro, y por otro hay que revisar en qué persona o entidad va a confiarse, si es que se decide utilizar un intermediario para adquirir estas divisas o invertir en ellas.

Más allá de los detalles puntuales, es importante tomar en cuenta el panorama general: hasta ahora bitcoin y muchas otras divisas electrónicas han tenido un crecimiento muy alto, pero no hay ninguna garantía de que este comportamiento será sostenido.

Y aun si la tendencia a largo plazo sigue siendo al alza, es posible invertir justo antes de que el precio caiga radicalmente. Durante la última semana, por ejemplo, el precio de bitcoin pasó de 18 mil a 12 mil dólares, afectando a quienes adquirieron la divisa a ese último precio antes de que cayera, y quienes no tienen hoy ninguna forma de saber si recuperarán su valor, o cuándo.

Como con toda inversión, es de importancia capital ejercer la prudencia en todo lo que se refiere a las criptomonedas.

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