Vayamos a ver cuál fue la ofensa de la mujer y llegaremos a la conclusión de que no fue muy suave; si no ha tenido cara para dejársela ver; tuvo que ser de grueso calibre y Darío Gómez explotó.
Publicado por: Fabio Antonio Ribero Uribe
Cualquier cosa que se diga no deja de ser especulación como todo lo que se ha dicho. Pero “dejémonos de vainas” y aceptemos que la ofensa tuvo que ser muy grave.
Hay mujeres que no son ninguna “perita en dulce”; las hay guerrilleras, asaltantes de caminos, asaltantes de bancos y comercios, raponeras, timadoras, estafadoras, asesinas; otras le pegan al marido. En Bucaramanga ha habido en el último año más de cien denuncias de maridos agredidos por sus compañeras, esposas, amantes o concubinas; como se les quiera llamar; nadie ha puesto el grito en el cielo.
Personalmente conozco señoras muy aseñoradas que le han cascado al esposo con tranca de puerta, o le han blandido cuchillo de cocina.
En fin, excepciones que abusan de su bello status de mujer, mujer divina… Así que no nos rasguemos las vestiduras porque a Gómez se le fue la mano.










