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Viernes 11 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

No esperemos los primeros cien días

Es costumbre tratar de pronosticar lo que será la labor de los nuevos mandatarios cien días después de posesionados. Las condiciones que vive Bucaramanga después de 12 años de nefastas administraciones, deberían hacer cambiar ese estándar de medición y dar una espera no mayor a un mes para tomarle el pulso al nuevo Alcalde.

Es que el caos vial, el abandono de las calles, la invasión del espacio público, la inseguridad reinante, exigen dos tipos de respuestas: del inmediato y del largo plazo. Son las primeras, las de reacción inmediata, esas que no requieren grandes inversiones, permisos ambientales, diseños complicados y mil trámites burocráticos más, las que nos darán la señal inequívoca de lo que será la administración de Luis Francisco.


Por ahora lo que ronda es el pesimismo, pues mientras alcaldes electos de otras capitales están trabajando y haciendo propuestas no solo del corto sino también del mediano y del largo plazo, el nuevo alcalde de nuestra ciudad anda preocupado por las finanzas del municipio y seguramente por integrar la nómina burocrática con la milimetría obligatoria de acuerdo con los compromisos de campaña y con los aportantes a la misma.


Ahora que no tiene la presión de promesas politiqueras que la campaña obliga a políticos de su talante, debería estar contándole a los ciudadanos las medidas que tomará sobre los temas más neurálgicos que padecemos los bumangueses y que entrarán en vigencia desde el primer día hábil de su mandato.

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