Descubrí que además de las profesiones académicas que todos conocemos, es decir, ingenierías, derecho, economía, administración y un largo etcétera, existe otra profesión que con honores ostentan todos los funcionarios nombrados por Lucho. Se trata de la profesión empleados públicos o simplemente funcionarios. Es que todos, pero absolutamente todos, muestran un larguísimo deambular por diferentes cargos del ámbito municipal, departamental o nacional. Esto en sí no se puede calificar como malo o indeseable. Lo que sí despierta un enorme pesimismo es que ninguno ha tenido actuación digna del más mínimo elogio en los múltiples cargos desempeñados; por el contrario, muchos de ellos han salido cuestionados ya sea por su desteñido papel o por acciones que riñen, al menos, con la ética para no entrar en el ámbito de las presunciones legales.
Cuando se es parte del problema, difícilmente se es parte de la solución. Ojalá el tiempo me niegue la razón.

