Parodiando el relato de Gabo, encontramos en nuestro país a unos cándidos ciudadanos que, pese a la advertencia sobre cierta clase de dirigentes políticos no probos para conducir con sinceridad - al pan, pan y al vino vino - a la sociedad que los promueve, mediante el voto popular.
Publicado por: Uriel Bautista Gamboa
Sin embargo, se dejan manipular por vanas promesas, y al final terminan eligiendo a unos desalmados políticos (atrincherados en las poltronas del Capitolio, únicamente velando por sus intereses y los de sus secuaces y otros carnales haciendo lo mismo desde la administración pública).
Recordemos el viejo refrán de la sabiduría popular, para no seguir sufriendo con nuestros desatinos, amor con amor se paga (corresponder en la misma medida con que nos tratan nuestros dirigentes - debemos ser irónicos-).










