En días pasados se informó en el canal TRO, de la arremetida de un padre de familia contra un educador en una prestigiosa institución educativa de la ciudad, pero realmente lo que deja cavilando es la forma de proceder de las personas que no razonan con el cerebro sino que actúan en forma primitiva hacia los demás, como lo observamos en la noticia.
Publicado por: Jim A. Mejía Ordóñez
Ese señor arremetió contra el docente ante la citación que lo requirió por una situación anómala de su hija. Queda de plano cómo se demerita la profesión y que no existe la palabra respeto, ética y en fin, una serie de virtudes propias del ser humano. Lástima que eso suceda en estos tiempos posmodernos cuando no se valora esta labor desagradecida.










