Cartas del lector
Martes 21 de mayo de 2013 - 12:01 AM

HAGASE OIR

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

Compartir

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

¡Los motociclistas

tienen razón!

En entrevista hecha por un periodista de un medio radial local a un motociclista que participaba en la protesta, sobre los motivos de la misma, contestó: “reclamamos el derecho al trabajo.Exigimos que nos dejen conducir con el casco en la mano, que podamos zigzaguear por las avenidas, transitar a la velocidad que dé la máquina, poder llevar de parrilleros a mujeres embarazadas, borrachos y niños, que no nos anden pidiendo papeles, que nos dejen matar cuando queramos, que si vamos de afán podamos pasar en rojo los semáfaros, que los peatones nos respeten, mejor dicho, que nos dejen trabajar tranquilos.”

El gran negocio

Hace 30 o 40 años, vivió en Bucaramanga un conocido y excelente médico que tuvo cierta figuración en la política, pues fue diputado y representante a la Cámara. Tenía la costumbre de comprar todos los libros que le ofrecían. Con el paso del tiempo llegó a poseer más de cuatro mil libros. Los mantenía en un cuarto de su residencia bajo llave, sin permitir la entrada de nadie. Decía que ahí tenía un tesoro. Esa era la herencia que le dejaba a su esposa. Su mujer no estaba de acuerdo con este proceder. Le manifestaba que ahorrara dinero, que no gastara en libros todo lo que ganaba. El médico alegaba que comprar libros y guardarlos era el mejor negocio del mundo, pues un libro que hoy se compra en cinco mil pesos, a los tres o cuatro años se vende en cincuenta mil.

Un día el médico murió y la viuda abrió el cuarto con el fin de vender los libros. La mayoría habían sido devorados por los ratones, las cucarachas, el comején y la polilla. Los que quedaron buenos nadie se los compró. Los querían regalados o a un precio muy bajo.

Amigos: Hay que comprar libros pero no por montones. De vez en cuando uno o dos. Después de leídos obsé-quielos, es lo mejor y más conveniente.

A trabajar

Los vendedores ambulantes exigen que se les reubi-que como si las calles fueran un derecho adquirido. No obstante, el Alcalde generosamente los está reubicando.

El control de las calles debería ser no solo la 35. Por los lados de Quebradaseca hacia el Norte nos topamos con espectros humanos tirados en las aceras y parece que a los comerciantes legales no les interesa y por el contrario, ellos les cuidan sus negocios. El peligro es para los transeúntes y ni hablar de los almacencitos de artículos robados.

Es cierto lo que comenta Rafael Rodríguez: Algunos funcionarios dejan sus cargos antes que robar. Hace un tiempito a una funcionaria la nombraron acá para un alto cargo y después pretendieron que en sus manos estaba robar para repartirse el botín. Prefirió renunciar. “Cuando se pierde la fe y el honor desaparece, muere el hombre” John G. Whittier.

Y de los resposables en el Área.....

Muy importante que se definan legalmente estas irresponsabilidades y por fortuna en este caso puntual a favor de dineros públicos, pero creo que la noticia salió incompleta, porque indica claramente quién es el Contratista responsable, el ingeniero Alfonso Ospina, quien pierde la demanda, pero no indica quiénes en el Área Metropolitana fueron los responsables de esa ilegal contratación, que como dice la Sentencia incurrieron en igual falta de planeación. Me perece muy importante que la ciudad tenga claro que en 1996, el Responsable Político era el Alcalde (1996-1998) abogado Carlos Ibañez Muñoz, la Asesora Jurídica del Área Metropolitana, quien redactón y dió visto bueno legal a este hecho, era la abogada Gloria Inés Jaimes Lasprilla y el principal responsable, el Director del Área Metropolitana de Bucaramanga doctor Gabriel Angarita Guzmán.

Cuando Tránsito

actúa para un solo lado

Por estos días cuando el Director de Tránsito dice que debe aplicar la ley, pareciera que solo es para los de ruana, porque como todo el mundo sabe, por los lados de la gobernación no se puede parquear. Sin embargo los autos de ésta si lo hacen y ocasionan un gran trancón sobre la calle 37 frente a la antigua cárcel de mujeres. También afirmaba que segun el código no se puedereparar los autos en calles o andenes, pero si ud pasa por la calle 23 o 24 solo observará esta situacion.

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad