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Miércoles 19 de Octubre de 2016 - 12:01 AM

HAGASE OIR

En peligro la vida

En peligro la vida

de los motociclistas

Más de dos mil motociclistas han perdido la vida en lo que va corrido del año en las vías de Colombia y más de 40 en el Área Metropolitana de Bucaramanga.

Permanentemente se ven accidentes de tránsito en las calles, en los que se ve involucrado un motociclista y donde por fortuna el percance no pasó de las lesiones personales o el simple volcamiento del aparato. Cada día hay más motos en el perímetro urbano.

Las autoridades del ramo no han hecho nada para poner freno a tan alto índice de accidentalidad, generado en buena parte por la imprudencia e impericia de quienes conducen estos aparatos y a la falta de respeto hacia estos, los ciclistas y los peatones por parte de muchos conductores de automotores. El asunto se ha convertido en un problema de salubridad pública.

Las calles y el problema de movilidad que tiene la ciudad no hacen apto el tránsito de los velocípedos, los cuales realizan acrobacias por la derecha y por la izquierda de los demás vehículos, poniendo en riesgo la vida e integridad personal de quienes los conducen y la de los demás.

Manuel García León

Lo que dice un

lápiz proletario

En la punta de un lápiz proletario se desliza este poema crónica. La mina negra traza camino en el papel igual que el río en su lecho, parecido a los segundos en la redondez del reloj, en las hojas verdes de los árboles se esconde la noche y cena con la clorofila dentro de la corteza anillada. Todo ha cambiado –asegura el lápiz-, todo está cambiando, ahora llueve donde no llovía. Antes las palomas llevaban mensaje de pueblo en pueblo, ahora se amontonan en los parques, en los alto-sanos, plazoletas, en las cúpulas de iglesias, a comer granos y piedritas, a pelechar, gurrunguear y pelear con su especie.

En la punta de un lápiz proletario se construye éste poema urbano, breve como un saludo con sabor a crónica callejera que retrata la desorganización que tiene la ciudad.

A nadie le importa la ciudad, solamente al lápiz, pero el lápiz no tiene directorio ni es tan importante y él es un proletario más que camina metido en un bolsillo y ve el sufrimiento, el sufrimiento de la ciudad que ama.

Germán Valenzuela Sánchez.

Negocio redondo

Los diferentes medios de comunicación han hecho públicas las continuas quejas de los usuarios de la línea aérea Avianca, ya que están cerrando los vuelos con antelación, y el usuario que llegue con cinco minutos de retraso pierde su viaje.

Esta situación les permite nuevamente vender el pasaje a un tercero a precio del día, que generalmente es el doble y obliga al “incauto retrasado” a pagar la penalidad y el recargo que se convierte simplemente en comprar nuevamente un nuevo boleto. Este atropello contra el bolsillo del pasajero lo justifican plenamente bajo el argumento de “las políticas de la empresa”.

Augusto Novoa

La hormiga culona

Totalmente absurdo lo que está pasando con uno de nuestros símbolos santandereanos como es la hormiga culona.

Sobre el pasaje del comercio hace poco tiempo fueron colocadas unas veinte unidades muy bien diseñadas, luego colocadas a lo largo de este pasaje sobre una base de medio metro de altura, lo que ocasiono que en la noche, habitantes de la calle empezaran a destruirlas y en el día algunos niños cabalgaran sobre ellas.

Hoy se muestran semi-destruidas. Hablé con el señor Director del Instituto Municipal de Cultura y Turismo y le lleve una de mis artesanías de la hormiga culona. Me dice que serán evacuadas trasladándolas a centros culturales para ser reconstruidas y otras restauradas.

El valor de esta obra dirigida por un maestro artesano con costo de más de $200 millones. Se le adjudica posteriormente un contrato por cerca de $500 millones a un extranjero radicado en Miami, para que construya la hormiga culona, sea montada en la plazoleta Neomundo.

Allí aparece una gigantesca araña cegadora. Demostrando que este escultor no tiene la mínima idea. No conoce en vivo y en directo la verdadera hormiga, símbolo de Santander.

Miguel A. Muñoz

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

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