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Jueves 07 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

HAGASE OIR

La Navidad

La Navidad

Decía mi abuelo que la Navidad es como un gran farol que cada día se enciende más y más con los latidos de los corazones que la suspiran. Por eso es que en las noches la ciudad parece una fantasía iluminada, como una sonrisa que la envuelve de dicha y como la alegría sin fronteras que se riega sobre las vías.

Ayer en la madrugada había una ‘superluna’ que la iluminaba y estrellitas que prendían y apagaban y a medida que amanecía despertó una claridad tibia, sin estrellitas, pero todavía se veía esa luna inmensa, plácida y tranquila. Así debe ser la Navidad, apacible y divertida para no olvidarla nunca y esperar la siguiente con la pasión que la vive un niño feliz en Nochebuena.

Julio César Niño Orozco

Grotesco espectáculo

Resulta inexplicable que la mayoría de los habitantes de la capital colombiana tengan que soportar obligatoriamente el grotesco espectáculo público por las acciones de drogadictos, prostitutas y degenerados que en esta época se han ubicado en el tradicional barrio Chapinero y especialmente en áreas de la avenida Caracas.

La mayoría de personas que tienen que transitar por estos sectores capitalinos y también los pasajeros del servicio de transporte masivo en el Transmilenio son testigos obligados de esta situación; algunas personas han sido víctimas de robos, acosos y otras acciones delictivas.

El espectáculo grotesco en Chapinero y la avenida Caracas está sucediendo debido a que se disminuyeron las zonas del consumo de drogas alucinógenas como la calle del Bronx, pero el problema se expandió por toda la capital colombiana.

Bogotá es una ciudad donde lamentablemente imperan estos hechos y la acción de la delincuencia; definitivamente hace falta ejercer la autoridad respectiva por parte de la Policía como organismo preventivo.

Jorge Enrique Giraldo Acevedo

Tema tributario presente

Presidente: Está engavetada en la Sección Cuarta del Consejo de Estado desde 02/03/15, Radicación 201500125, mi Demanda de nulidad por ilegal contra todos los avalúos de Bucaramanga y la actualización aplicada en el 2.013, en oscuro entendimiento entre el ex alcalde Bohórquez, hoy preso, y el director del IGAC de entonces en Santander, sin que nadie diga una letra sobre este para mí cartel entre el gobierno y el Consejo de Estado, mientras ya se anuncia una nueva actualización para el 2.018 sobre bases absolutamente ilegales por este sospechoso acto de dejar pasar el tiempo en el C. de Estado. ¿No le parece que debe sacarse el tema a la luz para que los medios y la opinión sepan lo que les viene a los bumangueses para los próximos meses?

Carlos Plata Castilla

Se llamaba Santurbán

Mis hijos podrán decir, conocimos de pequeños,/un santuario de la flora, con campesinos risueños, / lo circundaban lagunas, y hermosa vegetación, / donde cada campesino, erigía su habitación.

En las cañadas los ríos, recogían aguas sobrantes, / que refrescaban los valles, y también sus habitantes, / los dos Santanderes ambos, orgullosos se sentían, / porque sus aguas tranquilos, felices las departían.

Los frailejones florecidos, se veían reverdecer, / y en cada hogar su jardín, empezaba a florecer, / así son las maravillas, del agua en sus recorridos, / por ello nos da tristeza, cuando se secan los ríos.

Los páramos son sin duda, la riqueza natural, / que el ser humano recibe, como su bien terrenal, / nuestro gran deber moral y también santandereano, / es proteger nuestro páramo, de todo ataque mundano.

Defendamos las riquezas, de nuestro suelo doquiera, / el agua es un tesoro, que hoy necesita cualquiera, / Santander ha sido cuna, de una gran revolución, / defendamos nuestro páramo, contra toda intromisión.

Santander era orgulloso, de contar con dirigentes, / que defendían su terruño, sus riquezas y sus gentes, / pero hoy la politiquería, los tiene contaminados, / los mantiene enceguecidos, mudos y ensimismados.

Tristeza sería decir, se llamaba Santurbán, / el páramo que albergaba, las aguas que hoy ya no están, / se llevaron las ganancias y nos quedó el deterioro, / porque sus aguas cambiaron, por los mendrugos de oro.

Hugo Fernelly González G.

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

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