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Miércoles 24 de Enero de 2018 - 12:01 AM

HAGASE OIR

Colombia paradigmática

Al menos un 30% de colombianos sensatos sueñan con un país paradigmático, con la corrupción estrangulada por la Justicia. En donde impere el amor sobre los odios y la violencia ceda el paso a la paz. Sin cárceles por falta de delincuentes. Sin violación y asesinato de niños. Con un sistema económico ajustado al principio social “ a cada cual según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades”, aplicado con una mentalidad ecléctica que nos permita adecuar modelos de otros sistemas. Un país en donde la Justicia no se dé la mano con la impunidad ni la balanza se incline a favor de los poderosos Una educación superior para todos con subsidios del Estado. Un vuelco político total sin extremismos, ni santismos ni uribismos. Un Congreso honorífico de sabios con sueldos rebajados al 50%. Muchos dirán que todo lo anterior es solo un sueño. Utópico, alucinaciones de un loco o el espejismo de un agonizante. Puede ser, pero lo cierto es que cuando los “humanos” dejen de soñar, es porque ya están muertos”.

Carlos Martínez Rojas

Y después no diga

que no le avisamos

Como un comercial circense, de esta forma se anuncia, por parte del gobierno saliente, los posibles riesgos de ataques cibernéticos a las elecciones próximas.

Este lunes 22 de enero de 2018, muchos colombianos fueron sorprendidos por las declaraciones hechas por el Presidente colombiano sobre las amenazas que circulan alrededor del proceso electoral que se que aproxima. “Debemos estar siempre vigilantes y preparados. Está circulando información de posibles ataques o intenciones non sanctas que podrían provenir incluso del exterior”. Generando un manto de duda por los antecedentes de su último periodo como primer mandatario del país; trayendo a colación las denuncias hechas por los supuestos ataques realizados por hackers al pasado plebiscito.

En otros apartes de su pronunciamiento pudo manifestar: “Nuestra democracia es una de las más antiguas y sólidas del continente. Los colombianos tenemos una larga tradición y compromiso democrático que reiteraremos este año”, olvidando los constantes ataques al esquema constitucional, a raíz de la imposición de un acuerdo que fue rechazado por el pueblo, sin contar los beneficios entregados al ahora Movimiento Político Farc.

¿Qué intereses tendrían otros países en las elecciones de 2018?, ¿acaso no habría más beneficiados dentro del territorio nacional? ¿Cuánto poder se necesitaría para contratar los servicios de estas figuras del ciber mundo?

Andrés Díaz Solano

Delincuencia juvenil

Siempre que el gobierno se refiere a este tipo de delitos lo atribuye a la falta de oportunidades para los jóvenes: deserción escolar, desempleo, referentes violentos en el cine y la televisión, descomposición familiar etc.

Sin embargo, la realidad y los medios de comunicación nos muestran que, en calidad y cantidad la delincuencia mayor, mayor en botín y en escándalo no son los desarrapados o parias los que se llevan el campeonato, sino, precisamente los que no tienen motivos, objetivos para robar o atracar.

Con la plata que se roban los políticos podría el Estado acometer no sólo la respuesta policiva y carcelaria, sino una política estructural y permanente que ataque las causas que motivan el delito en sus variadas formas en que se presenta. Es que la plata robada al erario son billones y billones.

Ramón María Correa Ariza

Política y engaño

Si los políticos colombianos concursaran en un reality, donde se vieran obligados a pasar por un detector de mentiras para elegir al de mejor aptitud honesta, es casi seguro que el aparato no resistiría y se bloquearía, tal vez no habría calificación para los participantes y el jurado tendría que catalogar el premio como desierto. Nada de eso es ajeno a la realidad.

En Colombia, el político por naturaleza nace para mentir, para explotar a los ingenuos y desamparados que prefieren un almuerzo, una lechona, o unos pocos pesos por su voto. Cambiar el diseño es difícil, solo las nuevas generaciones tienen la palabra.

Por ahora- y no es pesimismo-, creo que los mentirosos seguirán ganando adeptos, mientras al país los destruyen los corruptos y lo carcome la ignominia.

Julio César Niño

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

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