Lunes 19 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

HAGASE OIR

Falla en helicóptero

Luego de superada la emergencia que se presentó en el helicóptero que transportaba al señor Gobernador de nuestro departamento, es bueno revisar la parte técnica de su movilización, que siendo fortuita, se puede prevenir, aún más, cuando es un medio por el que se paga el servicio. La falta de cumplimiento de un protocolo rígido, como debe de ser, ya que en el mismo se movilizan personas, que no por su dignidad, merecen la protección de sus vidas; cabe preguntar, si les sucedió a estos dignatarios, ¿cómo será con los ciudadanos de a pie?

Héctor Hernández Mateus

Colectivos

En las pasadas vacaciones de los colegios, un vecino que compartía algunas ideas de protección de la naturaleza viajo a Santa Marta con el propósito de alojarse en una cabaña junto al mar, cuyo constructor había aplicado algunas ideas ambientalistas en su funcionamiento, motivado por algunos videos de la televisión en donde la gente de las ciudades viaja al campo y lleva una vida libre y tranquila. La construcción contaba con paneles solares y ventilación natural que suministraban energía a algunos bombillos y refrescaba el lugar con la brisa; no había nevera y televisor, siendo la licuadora lo único impulsado por energía mecánica. La familia llegó a su destino y pasados dos días la esposa manifestó su inconformidad por la ausencia de civilización y tecnología básica, calificando el lugar como inhóspito. Decidieron después que la mujer vociferó y repudio el sitio, abandonar el proyecto, encomendarse a la providencia y alojarse en el Rodadero el resto de los días, sitio donde no estarían desamparados. Es muy difícil que los grupos familiares o colectivos acepten o practiquen las ideas ambientalistas que en su gran mayoría, están dirigidas al cambio personal y al aislamiento. En ausencia de las comodidades básicas del mundo moderno, alguna persona de un colectivo se va a desesperar y otro tipo de reglas muy diferentes a la conservación y llevan a delinquir van a comenzar a regir.

Federico Villalobos

¡A la historia!

“Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos” (Jorge Eliécer Gaitán).

Podemos retroceder el tiempo y los personajes de la historia siempre han sido iguales, unos avivatos que sacan provecho de la ignorancia de los demás.

“Dijeron que no votaran por mí, porque representaba el Chavismo y el Comunismo, al final el pueblo no cayó en el engaño y fui el Presidente más honesto de toda la historia de Uruguay” (Pepe Mujica, expresidente de Uruguay). Es una realidad que a todos nos consta.

Chepita Jaimes Conde

Conversión de lo operativo en temático

Si algo nos da valor agregado como personas, ese algo para el caso, lo es la educación. El asunto de fondo es que no todo lo que aparenta educación es tal, al punto que mucho de lo que se tramita y vive en los espacios institucionales donde transcurre la llamada educación formal, es paradójicamente alienante, es decir, como que en vez de educar, des-educa; empezando por el hecho de que muchos de los protagonistas del acto de enseñar -¡sin saberlo!-, operan como piezas de un intricado engranaje que los subsume y que están lejos, intelectualmente, de comprender.

Precisemos: En estricto sentido, la educación efectivamente afirma su ser, su consistir, solo en tanto hace, permite, abona, para que el sujeto educando piense por sí mismo, y se arriesgue, interviniendo en su propio devenir. Si esta dimensión no se va realizando, educación no se da. Mas, puede que sí haya amaestramiento, y que opere aún eficientemente la instrucción.

De otra manera, a más de comprender y aplicar desarrolladoramente lo propio de los saberes disciplinares, el aprendiente ha de observar en su proceder y actuar social, que se está transformando en un ser de razón, en sujeto que ejerce su mayoría de edad. Por tanto, que puede abordarse a sí mismo, cuestionándose parcelas de su discurso y práctica.

Ramiro Medina

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

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