No es que se necesite más compromiso ciudadano que alerte a las autoridades.
Nos aprestamos a celebrar algo nunca antes registrado en nuestra ciudad.
A propósito del día del idioma, y en conmemoración de tan importante fecha, es bueno preguntarnos cómo estamos hablando y de qué manera nos estamos comunicando.
En su edición comentan ustedes, a propósito del impuesto de valorización en Bucaramanga, que las obras a realizar cuestan 276.000 millones y que de ellos 40.000 millones serán recursos públicos mientras que el resto lo aportará la gente.
Como no hubo acción concreta para defendernos del “atraco” predial, ahora se está cocinando el segundo golpe a la economía doméstica con el impuesto de valorización que según se anuncia, será el doble del predial y será sobre la base del avaluó catastral. Tan bonito ¿no?
Con gran preocupación veo cómo pasan los meses y la secretaría de educación de Santander no pone los pies en la tierra.
En relación con el editorial “Más cárceles única solución”, me permito con el debido respeto hacer las siguientes precisiones:
El Cerro de Pan de Azúcar, símbolo de la prosperidad Urbanística de la Bucaramanga del siglo pasado a la cabeza de Don Armando Puyana, pulmón perenne del oriente de nuestra encementada urbe, ha sido abandonado por la Administración municipal.
Pero aquello fue hace más de 50 años - se dice -/
Un grupo elitista en Bogotá quiere derrocar a su alcalde mayor, argumentan factores imperdonables: el caos vial.