Parece ser que la inclemencia del verano, los incendios forestales y los intensos calores sucedidos en el área metropolitana de Bucaramanga solo son sentidos y vistos en la televisión.
No hay un colombiano que no quiera la paz; hay que ser muy torpe para pensar así.
Mucha gente ha venido criticando al señor Gobernador por el proyecto del monumento al Santísimo en la Judía, y tienen razón, porque esa obra no era prioritaria.
Los bumangueses no acabamos de pagar un impuesto predial exagerado
El in-maduro sujeto del cuento del pajarito, que pretende constituirse en el heredero putativo del carismático presidente Chávez, no permitió el recuento reclamado de los votos sufragados por medio país, asumiendo de paso una desafiante posición que el mundo asombrado y expectante observa.
Con gran tristeza he leído en el periódico días atrás, que al mejor estilo del difunto dictador venezolano Hugo Chávez, se expropiará el Mesón de los Búcaros y la tristeza no va porque sea cliente, la verdad nunca he ido, pero es bonito el lugar.
Visitando el nuevo Centro Comercial Cacique es grato visualizar sitios donde se puedan encontrar diversos locales comerciales y centros de entretenimiento, pero considero, no sé si por falta de planeación o simplemente no les interesa, la creación de un puente peatonal por la entrada 2 del centro comercial y el conjunto residencial del frente.
Es curioso que mientras las congestiones de tráfico se agudizan en nuestra ciudad, los proyectos de solución se dilatan y atrasan con la pasmosa complacencia de las dependencias de infraestructura, municipales y departamentales.
Cuando se ofrecen escenarios para llevar a cabo certámenes como ferias, presentaciones musicales, artísticas, foros empresariales, asambleas de organizaciones públicas o privadas, y hasta los consejos para la prosperidad del Señor Presidente de la República,
La antigua plaza San Mateo es un patrimonio de la ciudad. Su construcción sabemos es muy antigua, algo que debemos entonces conservar para que admiren las futuras generaciones, ya que muy pocas de estas obras han dejado en pie las gobernaciones por el avance desmedido materialista del modernismo y porque no hay una ley que haga valer el respeto y la conservación de estos monumentos.