
Padre del amor, con tu ayuda acepto la adversidad y así no cargo el peso del sufrimiento.
Acepto que cierta cuota de dolor es parte de la vida y que el sufrimiento es dolor sin aceptación y sin amor.
Señor, me das tu fuerza y así no reniego, no me consumo en el fuego del la ira ni me lleno de amargura.
Aprendo de los enfermos con serios dolores que cargan su cruz con fe, serenidad y gozosa aceptación.
Por eso decido vivir más unido a ti, Señor, ya que con tu Espíritu no me deprimo y salgo adelante.
Gracias, Dios mío, por estar siempre conmigo, por tantas bendiciones y por tu amor ilimitado.
No me dejes sucumbir, aumenta mi fe, llévame de tu mano y levántame cuando tropiece.
Con tu amor tengo paciencia, dejo de estar enredado y venzo las dudas y las confusiones. Te amo, Señor.
****************
Dostoyevski dijo: "Si Dios no existiera todo estaría permitido". Hoy muchos no son espirituales y creen que todo está permitido.
El cimiento moral de las diferentes civilizaciones o culturas siempre tuvo raíces trascendentales.
Es muy difícil encontrar una cultura que no se derive de la convicción en un misterioso orden superior al mundo.
Hay que creer que más allá de nuestro alcance hay una alta intención, fuente de todas las cosas.
Hay una energía superior, una autoridad ante la cual de una u otra forma todos somos responsables.
La clave para que haya responsabilidad humana, siempre ha estado en lo que trasciende a la humanidad.
Todos debemos valorar lo trascendente, si queremos sobrevivir. Sin espiritualidad vamos a la ruina.
Debemos buscar lo que nos une: necesitamos consciencia de lo espiritual, de lo trascendente. Texto de Vaclav Havel.

