Ahí está el detalle. Si Uribe hubiese sido reelegido, seguiría eligiendo magistrados que obedecen, no a la Constitución, sino a sus ímpetus mesiánicos. No sólo magistrados; ahí vemos la presión que ejerce sobre la Corte Suprema para que elija un Fiscal de bolsillo, dócil a la hora de exculpar a sus socios y familiares sindicados de narcoparapolítica.
Un caso bochornoso es el del Procurador General, asesor espiritual de Uribe, quien recomendó avalar el adefesio aprobado por el Congreso. Un Congreso que –con las excepciones conocidas- no funciona como un poder independiente, sino como otra dependencia de la Casa de Nari. Otra reelección hubiese llevado a la desaparición total de la independencia de los poderes y a un régimen muy parecido al impuesto en Venezuela por el atarban de Chávez. Las Cortes, Suprema y Constitucional, han frenado esta carrera hacia el abismo dictatorial.
Uribe ha reiterado que el país debe continuar sus políticas y algunos candidatos repiten –como loros- lo mismo. Pero si juzgamos por los resultados, que es por lo que debemos juzgar, habría que preguntarse: ¿Reelegir qué? ¿El crecimiento monstruoso del desempleo y la informalidad? ¿De la corrupción y la inseguridad urbana? ¿Reelegir el desastre sanitario y ambiental? Por lo mismo hay que votar por candidatos que proponen una rectificación del rumbo ético, social y económico, como el senador Jorge Enrique Robledo del PDA.
| Comentarios |
|
3.25 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."
| < Prev | Próximo > |
|---|










