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Jueves 10 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

La nueva crisis de los misiles

Columnista: Alexander Arciniegas

Obama tenía razón al afirmar que su mayor error fue no prever las consecuencias de la invasión a Libia. No solo porque tras el derrocamiento y asesinato de Gaddafi como parte de la intervención en 2011, ese país africano rico en petróleo como Venezuela y con el mayor PIB per capital de la región, quedó sumido en la anarquía. Sino porque la tragedia de Gaddafi, quien había cedido a las presiones norteamericanas desmantelando su programa nuclear en 2003, funcionó como espejo para el régimen de Corea del Norte que con su carrera nuclear busca no ser la nueva Libia.

Desde que Pyongyang abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear en 2003 hasta el lanzamiento de un misil balístico de largo alcance el pasado 4 de julio, Corea del Norte ha tenido éxito en su estrategia de posicionarse como potencia nuclear.

Ahora bien, con la llegada de Trump las tensiones en la península que se remontan a la guerra de Corea (1950-1953) se han recrudecido debido a las pruebas nucleares norcoreanas y también a los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos con Corea del Sur y Japón que son vistos con recelo desde Corea del Norte, Rusia y China.

El episodio más reciente de esta nueva crisis de los misiles fue dl envío de bombarderos B-1B hacía Corea del Sur por parte del Pentágono al que los norcoreanos retrucaron amenazando con atacar las bases militares estadounidenses en la isla de Guam.

Aunque una confrontación nuclear por el momento parece tan terrible como improbable, la obstinación de Trump con una salida militar frente a Corea del Norte, acompañada de recriminaciones a Rusia y China, que no pueden por sí solas resolver la situación, puede conducir a que en medio de la tensión acumulada un error de cálculo de cualquiera de los dos lados desencadene un conflicto que aunque inicialmente emplearía armas convencionales, produciría no menos de 300.000 muertos la primera semana. Por ello la cautela y el diálogo son las únicas alternativas.

Autor:
Alexander Arciniegas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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