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Jueves 28 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

El escándalo del año

Columnista: Alexander Arciniegas

En esta época de balances, debemos reconocer que la corrupción de Odebrecht fue el tema de 2018 en Colombia y Latinoamérica. La omnipresencia mediática de esta historia de sobornos por obras públicas y financiamiento ilegal de campañas a políticos de derecha e izquierda en todo el continente, influyó en el clima de desconfianza e indignación en que será elegida una docena de presidentes latinoamericanos en los próximos 18 meses.

Curiosamente en el caso Odebrecht la información en que se basan los poderes judiciales de al menos 11 países proviene de Estados Unidos, en donde arrancó esta mega-investigación en virtud de su Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero.

Sin desconocer la legitimidad de enfrentar la corrupción, hay que advertir que desde lo geopolítico la información recaudada por autoridades norteamericanas incluso mediante el espionaje como en 2013, ha sido utilizada de modo similar a lo que ocurre con los DDHH o las drogas; es decir, para influir en la política regional favoreciendo sus intereses estratégicos.

Siendo Brasil el epicentro del escándalo, las investigaciones que allí se denominan “Lava Jato”apoyadas desde Washington, apuntaron a socavar los pilares del poder geopolítico brasilero: petróleo; empresas de ingeniería, cárnicos e industria bélica, interrumpiendo y retrotrayendo su emergencia como potencia regional capaz de empujar y liderar a Latinoamérica hacia un estatus de mayor autonomía en un mundo multipolar perfilado por los Brics.Y de manera más coyuntural, a favorecer la llegada del corrupto gobierno Temer a la cabeza de una clase política deleznable que pese a tener un 4% de apoyo popular, se sostiene gracias a su completo alineamiento a los intereses norteamericanos y europeos.

Así, los mayores ganadores con el terremoto político desencadenado por Odebrecht son básicamente los Estados Unidos, empeñados en recuperar el terreno perdido en América Latina durante la década pasada para compensar el decaimiento de su liderazgo global. En eso consiste el impacto político estratégico del escándalo del año y tal vez su principal legado.

Autor:
Alexander Arciniegas
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