Jueves 08 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

La batalla de Ghouta

Columnista: Alexander Arciniegas

La guerra Siria, cuyos estragos podemos seguir en tiempo real gracias a la globalización comunicacional y cuya comprensión resulta mucho más esquiva debido al marasmo de intereses y actores involucrados, ha dejado en estos siete calamitosos años dos millones de víctimas entre muertos y heridos; 13 millones de refugiados y desplazados y la destrucción del 50% de la infraestructura del que fuera uno de los países más pacíficos y prósperos de Medio Oriente.

El episodio más reciente de esta tragedia frente a la que uno se siente entre impotente y cínico es Ghouta oriental, región agrícola de la periferia de Damasco y principal bastión de los “rebeldes” patrocinados por Occidente, en donde el ejército del gobierno sirio, con base en su poder aéreo y el apoyo ruso, adelanta una ofensiva definitiva.

Allí decenas de miles de mujeres, niños y ancianos, sitiados por el hambre, la falta de medicinas y el fuego cruzado, resisten a la espera de ayuda humanitaria que por ahora llega a cuenta gotas, pese a las treguas decretadas por la ONU y Putin.

Si bien, en el aspecto político militar la batalla por Ghouta mostraría que al-Assad está cerca de ganar la guerra contra ISIS y los “rebeldes”; por otro lado, episodios recientes como el bombardeo de Israel sobre posiciones sirias e iraníes en retaliación por un dron lanzado desde Siria hacia los Altos del Golán; el ataque estadounidense que mató decenas de mercenarios rusos y la ofensiva turca contra los kurdos en el noroeste de Siria, confirmarían algo sumamente preocupante y es que a medida que la guerra civil se extingue en este territorio estratégico entre Europa y Oriente, parece iniciarse un conflicto mucho peor que enfrentaría ahora directamente, a EE UU, Europa, Turquía, Israel ,Irán, Rusia y al que podrían ser arrastradas China y Corea del Norte.

Por ello, aunque una salida pacífica al conflicto sirio parezca lejana, es el único camino posible para detener una confrontación apocalíptica.

Autor:
Alexander Arciniegas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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