Jueves 15 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Trump y Kim frente a frente

Columnista: Alexander Arciniegas

En una columna anterior sostuve que Corea del Norte desarrolló armas nucleares para no correr la suerte de Libia o Iraq. En ese sentido. Washington, con un liderazgo internacional debilitado, tarde o temprano tendrá que aceptar esta realidad como lo hizo con India y Pakistán.

Dos premisas apoyan esta visión: tener armas nucleares no indica necesariamente el deseo de usarlas y por otro lado, cuando un país adquiere este recurso de poder, es difícil que renuncie a él.

Si bien Trump mantiene la presión por las vía económica y militar sobre Corea del Norte ha silenciado, al menos por ahora, su retórica belicosa aceptando la invitación de Kim Jong-un para reunirse en mayo.

Esta cumbre, que podría suavizar décadas de tensiones, puede leerse como un triunfo de los norcoreanos en su ambición de ser tratados de igual a igual por sus adversarios; pero también trae a la memoria la histórica visita de Richard Nixon a Mao TseTung ocurrido en 1972 y precedida por amenazas de guerra en contra de China, debido a sus desarrollos atómicos; al cabo de la cual se le bajó el tono a la cuestión de Taiwán y, principalmente, se reconoció el derecho chino a ser potencia nuclear.

Antes como ahora, las cumbres estuvieron precedidas de episodios de “diplomacia deportiva”: en 1971 Mao invitó a China al equipo estadounidense de ping-pong y en los pasados Juegos Olímpicos de invierno las dos Coreas desfilaron bajo la misma bandera.

En esta relativa distensión que contrasta con el clima de un año atrás, Beijing, a quien no le conviene un agravamiento de la situación que lleve al colapso de Pyongyang o a la nuclearización de Corea del Sur o Japón, parece haber jugado un rol silencioso y eficaz.

Ojalá se repita la historia del 72 y algún tipo de pacto se concrete, de lo contrario, estaremos ante la inminencia de un conflicto terrible, habiendo quemado las naves de la diplomacia.

Autor:
Alexander Arciniegas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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