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Sábado 17 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Penuria futura de agua

Columnista: Alfonso Gomez Gomez

He volado a lo largo y ancho de continentes; las zonas desérticas abundan, los ríos tienen puertos abandonados, y el recurso pesquero disminuye según afirmaciones autorizadas. La acción del hombre ha sido devastadora, ruinosa, sin pensar en las futuras generaciones, que vendrán inexorablemente. Hay países que buscan el agua afanosamente, y solamente disponen del recurso subterráneo. En varios, el agua subterránea escasea.


Nosotros la desperdiciamos, lavamos pisos, carruajes y regamos jardines con aguas tratadas, (¿hasta cuándo?) sin pensar que se trata de un recurso escaso en el mundo. Son las reservas pesqueras, el abastecimiento diario del líquido, la bebida de personas y animales, el riego de cultivos diversos, y tantas cosas que dependen de los sistemas acuíferos, que se agotan. La comida humana depende del agua, del regadío, sus precios derivan de su abundancia en los mercados y estos de la producción generosa o escasa. Tenemos poblaciones que registran disminuciones agudas en sus acueductos, y creemos erróneamente que las protestas son el remedio, en vez de emprender adquisiciones por las municipalidades de predios nacederos, y reforestaciones en grande escala.


Están surgiendo, afortunadamente, organizaciones diversas que propenden por remediar tan graves calamidades, luchando contra factores adversos, la minería, por ejemplo, que enriquece a pocos, pero son recurso múltiple de ocupación para muchos. En el centro está el hombre, pero eso poco cuenta en las actividades variadísimas que redondean tales actividades. El hecho es que el agua disminuye, y la circunstancia de que tenemos la reserva de ríos con caudales abundantes no remedia la situación, porque hay poblaciones enteras que requieren a altos recursos para sus acueductos, que son vitales.


Tenemos ya Ministerio del Agua y del Ambiente, pero se carece de acatamiento a sus mandatos. Los periódicos recuerdan constantemente acerca de recursos que es preciso cuidar, que se agotan, entre ellos el agua que ayer nos mojaba los pies (porque adornaba nuestros caminos), y hoy vemos completamente secos. Los cauces de las aguas hoy son más anchos, porque hemos destruido las protecciones naturales de las corrientes para obtener el mínimo recurso económico de maderas, sin que a nadie haya preocupado tan desatentada conducta. Son los costos de los puentes en nuestras vías, que unido a la corrupción existente agrava notoriamente nuestros problemas.


Se habla del desarrollo sustentable, el que no daña, ni agota, ni extingue recursos vitales. ¿Cuál tenemos?

Autor:
Alfonso Gomez Gomez
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