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Sábado 24 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Perspectivas para el año venidero

Columnista: Alfonso Gomez Gomez

Para el año que viene veo gentes contentas, otras en penuria económica,y gran número de personas en la inopia. Como todo se traduce en búsqueda del esquivo bienestar, se aprecia en las primeras bastante satisfacción en su bienestar y deseo elemental de acumular mayores riquezas. En las segundas hay una mezcla de miedo y esperanza por lo que habrá de venir. En los más se aprecia un estado de expectativa en el diario vivir, que en momentos se convierte en desesperanza. Les convendría a los últimos, si supieren leer, conseguir la obra de Dominique Moïsi, hijo de una de las víctimas sobrevivientes de un campo de concentración nazi (Europa, II Guerra Mundial) cuando aconseja no participar en las culturas del miedo, la humillación y la esperanza sin base. Que los tres factores se dan en abundancia, si se toma como ejemplo el acontecer del mundo entero.


Los primeros, si miran a su propia conservación debieran pensar en las clases medias, ansiosas de redención y superación de las dificultades. Pero datos establecidos de los planes del Gobierno miran a los dos lados, pensando en quienes desean consolidar algún propósito; no acierta en redimir a los desharrapados, haciendo mendigos que no mejoran su suerte. Las gentes adineradas debieran pensar en su atractiva supervivencia ayudando a la educación que es la manera de superar dificultades, de ganar estatus nuevos, dejando al Estado las preocupaciones por la mayoría. No es de tratar aquí los aspectos coyunturales que existen como desafíos inmediatos, y se encaminan bien los esfuerzos para devolver tierras a desplazados con la fuerza, víctimas del acaparamiento para lavar dólares o para tratos diversos. Radicar de nuevo a esas gentes en sus tierras reviste prioridad uno, dado que ahora se dio en atender a varias prioridades, pues no les basta una sola.


Bueno será referir que Moïsi es hijo de quien vivió los campos de concentración y no estuvo después movido a venganzas en otros sentimientos negativos, sino que pensó seriamente en contribuir a que el mundo no padezca en lo futuro otros regímenes atroces como los de Stalin y Hitler.


Lo grave es que los sentimientos de miedo, humillación o esperanza, todas causas de guerras, también existen en varios países. Es la paz del mundo lo que está en cuestión, que puede comenzar por cualquiera de los sentimientos expresados.

Autor:
Alfonso Gomez Gomez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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