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Sábado 28 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Descripción de la provincia comunera

Columnista: Alfonso Gomez Gomez

Manuel Ancízar viajó y escribió:

“…A principios del 1540 entraron los españoles por primera vez en el territorio de los guanes, hoy provincia del Socorro, capitaneados por el fundador de Vélez, Martín Galíano. 

Llenáronse de admiración y de temor, al encontrar la tierra densamente poblada de indios agricultores, activos y con vestiduras de telas finas de algodón, a usanza de los chibchas.  Así fue que, cautelosos y con palabras de paz, penetraron por la demarcación del cacique Corbaraque, cuyas casas demoraban al S.E. de Oiba, y tomando por el Valle de Poima se dirigieron a Chalalá (hoy Charalá).

“…La Villa de Nuestra Señora del Socorro fue erigida  en parroquia por los años de 1691.  “El ilustrísimo señor Francisco Cosio” dice una estadística de 1794, “hallándose de presidente le dió honor y nombre de ciudad; pero su Majestad no lo aprobó y le concedió el título de Villa con fecha 25 de octubre de 1771”.  Hoy día es capital de la provincia de su nombre, desgraciadamente sustituido al antiguo de Guane, centro de un activo comercio doméstico que en todo el cantón pone en movimiento cerca de 600.000 pesos anuales, verificándose las principales contrataciones en el mercado de la capital,  los jueves y domingos, con gran concurrencia de productores y mercaderes nacionales. 

Situada la ciudad en un plano inclinado cerca del rápido y peñascoso río Suárez (Saravita), a 1.256 metros de altura sobre el nivel del mar y con temperatura media de 21º centígrados, parece que naturalmente debería gozar de clima sano; mas no es así por razón de la configuración general del suelo.  La población de la ciudad va en decadencia, en lo cual influye decididamente el abandono con que se ha mirado la situación de las gentes pobres, en especial la de las mujeres.  Gran número de ellas no encuentran dentro de la ciudad en qué ganar un jornal que alcance a satisfacer las precisas necesidades de existencia, porque ignoran muchos oficios lucrativos que en otros pueblos de la provincia en que los ricos han costeado escuelas de artes para enseñanza de las jóvenes, aseguran a éstas los medios de vivir honradamente.  Así abandonadas aquellas infelices a los azares de la suerte, sin ejemplos buenos que imitar, sin consejo ni estímulo para el bien, se entregan a los desórdenes hasta parar en una muerte prematura...”

Autor:
Alfonso Gomez Gomez
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