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Sábado 10 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Responsabilidad y solidaridad

Columnista: Alfonso Gomez Gomez

Nos quejamos permanentemente de la burocratización creciente del Estado en sus oficinas públicas, donde se atiende mal a la gente o no se le atiende. Las nóminas paralelas diluyen visiblemente la eficiencia de la administración. Antes se sabía quién era quién y las virtudes destacaban a los funcionarios.  Añoro los tiempos cuando gobernaron la ciudad, alcaldes como Bernardo Mutis Arenas o Jorge  García Peña; se veía que los funcionarios obraban con responsabilidad y solidaridad. He ahí la reforma que la ciudad espera algún día y hoy la espera del doctor Bohórquez.


Contra esas virtudes están el contratismo, las adquisiciones a precios “especiales”, las fiestas que se oponen al rigor que las autoridades deben exhibir y los gobernados esperan. En las oficinas públicas se atiende mal a las personas que allí acuden, y la gente se da cuenta, lo critica, se ofende con los desperdicios que observa.  


El conjunto de la sociedad es muy adecuado para hacer una reforma administrativa; que implica un Concejo dispuesto a denunciar todos los entuertos, para alertar a los alcaldes cuando van mal las cosas, y no un Concejo complaciente que todo lo aprueba sin saber qué le llega a las  gentes gobernadas que sienten los problemas.  Se dirá que una reforma así debe comenzar por un cambio de sociedad.  Pues comenzarlo, sintiendo que dicho cambio debe principiar fomentando las virtudes perdidas de solidaridad y responsabilidad.   Son enseñanzas que se echan de menos, y acentuarlas es dar en el clavo.


Hoy no hay un pensamiento político que ayude a establecer tales virtudes, y podemos mirar al Congreso; no vale que las entidades  encargadas de juzgar a los congresistas obren constantemente, porque el Congreso no se da por aludido.  Cada día que llega nos desayunan con un caso cualquiera que implica a un congresista.  Es cierto que la sociedad no favorece la pulcritud, pues se ha tornado como vergonzante, y más bien se esconde.  Necesitamos también restaurar el pensamiento político que oriente y sirva de acicate.  Parece fácil, aunque no se ve en parte alguna su aplicación.  Reconocemos que el Presidente y sus Ministros tratan de hacerlo, pero un pensamiento político radica en los partidos que no existen.


Como la responsabilidad y solidaridad son fuente de la ética, ella confía en la democracia. Todo necesita la desburocratización que nos agobia.

Autor:
Alfonso Gomez Gomez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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