Jueves 23 de Mayo de 2013
Alfonso Marin
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Sábado 21 de Julio de 2012 - 12:01 AM

El 20 de julio

Autor: Alfonso Marin

Se cumplió en el día de ayer la fiesta de la nacionalidad colombiana con los tradicionales desfiles militares y educativos y el concierto ofrecido por nuestros principales artistas, que desde hace varios años le ha venido dando un toque de sano esparcimiento a esta conmemoración patria. No cabe duda de que hemos venido recuperando el sentimiento patriótico que se había perdido un poco, cuando se hacían coincidir las vacaciones de los estudiantes con esta efeméride. Son los establecimientos educativos los que con su colorido y entusiasmo propio de la juventud engalanan los desfiles y le agregan la creatividad necesaria para que los recuerdos y las evocaciones a los personajes de aquella fecha memorable recobren la vitalidad que los mantenga vigentes en el tiempo. Se hace necesario que ningún colombiano olvide a don Jose Acevedo y Gómez, el Tribuno del Pueblo como se le conoce en la historia, además porque es santandereano, nacido en el municipio de Charalá. Su casa natal, localizada al frente del parque principal se encuentra en proceso de restauración para convertirla en museo y  guarda de su vida y obra. A don Jose Maria Carbonel  a quien llamaron sus  contemporáneos La Chispa de la Revolución  por su preocupación en aquellos hechos del 20 de Julio para que las gentes respaldaran con su presencia lo que se estaba firmando en el cabildo municipal. Al sabio Francisco José de Caldas, cronista de todos estos acontecimientos, anotados con fervoroso sentimiento para que no los olvidara la posteridad, porque estaba seguro  que serían el fundamento para la creación de una nueva república. A don Antonio Morales y sus cercanos parientes protagonistas de los primeros hechos que desencadenaron el fervor popular represado por tantos años de iniquidades propiciadas por el gobierno español y sus representantes aquí en la Nueva Granada. Al mismo José González Llorente, recordado simplemente como Llorente, por su actuación un tanto ingenua en una situación que requería con urgencia un pretexto para la revuelta popular. No deja de ser bueno para la historia que sigamos creyendo que fue un florero el motivo de este primer altercado entre Granadinos y españoles, por todo lo que tiene de anecdótico y de agradable cuando de contar la historia a las nuevas generaciones se trata, la idea de que fue una bandeja o un charol como decían en aquella época, defendida por algunos historiadores, no solo le quita algo de gracia al incidente sino que aparece como algo desteñida y de poca trascendencia para el significado y las consecuencias que se produjeron a raíz de este pequeño suceso. Lo que si hemos perdido del todo, es aquella bonita costumbre de inaugurar un monumento o una obra de interés público en esta fecha, con lo cual se le daba a la celebración de nuestra independencia la importancia que siempre amerita el día de nuestra nacionalidad colombiana.

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