El 19 de marzo, día de San José, se cumplieron 100 años del nacimiento en el Socorro del maestro José Alejandro Morales López. Con este motivo diferentes medios de comunicación han venido rindiéndole homenajes a su memoria y a su legado artístico ampliamente reconocido en todo el país y en el exterior. El maestro Jose Alejandro Morales a quien la crítica ha considerado como el cantor de la patria, nos dejó un extenso repertorio de canciones y composiciones que los colombianos no nos cansaremos de repetir y oír en todos los ambientes, porque constituyen la mejor simbiosis artística entre poesía y música. Me atrevería a asegurar que son muy pocos los colombianos que no se saben alguna canción del maestro Morales o que no han soñado en silencio con los versos de sus inolvidables canciones. Con un catálogo de composiciones que pasa las 500, este inolvidable santandereano conforma con Lucho Bermúdez, José Barros, Rafael Escalona y Jorge Villamil el Olimpo de los mejores compositores colombianos de todas la épocas. Desde sus primeras canciones de juventud como Matica de caña Dulce y Ayer me echaron del pueblo, la primera canción protesta en Colombia, supimos los colombianos que estábamos en presencia de un compositor de talla excepcional que se fue superando en cada nueva canción para producir obras de inigualable calidad y sentimiento como su inmortal Pueblito Viejo y Campesina Santandereana. Quienes tuvimos la fortuna de contar con su amistad sabemos de su inigualable sensibilidad artística y musical que fácilmente contagiaba con su sinceridad y caballerosidad en todos los ambientes. En estos días de homenajes hemos vuelto a escuchar su acentuada voz y entonación musical que quedó grabada por siempre en las pocas canciones que grabó en compañía de excelentes intérpretes como el maestro Jaime Llano González y el maestro de la guitarra Gentil Montaña. La vida de los pueblos de nuestro querido Santander hubiera quedado huérfana de arte sin la obra del maestro Jose Alejandro Morales. Admiramos las calles tranquilas y las casas pequeñitas por donde pasó nuestra primera juventud pero nunca nos atrevimos a decirlo por temor a no poder comunicarlo con tanta dulzura y encanto como lo hizo el maestro Morales. Estos comentarios un tanto deshilvanados son un pequeño aporte a los merecidos homenajes que la ciudadanía y las autoridades del Socorro le han hecho a la memoria de quien hizo del arte una herramienta para servirle con el corazón a su pueblo.