Para los escolares de mi generación, una de las maneras de estimular la creatividad y concebir en la distancia del tiempo la comodidad del futuro, era imaginando aparatos con cualidades humanas capaces de hacer tareas tan diversas y tan difíciles como para convertir el mundo en una aldea mecanizada donde todo se pudiera hacer o lograr con solo oprimir un botón. La realidad, que con mucha frecuencia logra alcanzar a la imaginación, ha venido haciendo posible esta actividad propia de los niños del pasado. Diariamente nos enteramos con sorpresa de los avances en esta materia que ya tiene nombre propio y que se llama Robótica y que son cada vez más complejos y versátiles en la ejecución de competencias y labores con precisión casi humana. La mecanización del trabajo está muy cerca de volverse posible con la ayuda de esta ciencia muy apetecida por la juventud de casi todos los países del mundo, incluyendo a Colombia que últimamente ha venido cosechando triunfos en esta materia, suficientes como para merecer una invitación especial al encuentro mundial de robótica a celebrarse en California en este mes de abril. Muchos avances podremos ver en este encuentro de la genialidad que rinde culto a la dignidad humana, al no producir aparatos que tengan como fin hacerles daño a las personas, tal como lo concibió el maestro de la literatura de ficción moderna, Isaac Asimov.Estas reflexiones un poco prospectivas sobre el bienestar del hombre, considero que no sobra hacerlas de vez en cuando, en periodos como los actuales cuando muchos países procuran por todos los medios contarle al mundo que tienen un arsenal de armas atómicas suficientes como para destruir y arrasar a sus contradictores. La polarización política que no da tregua en la mayoría de los países ha venido focalizando la creatividad y el lenguaje hacia lo que más lesione y haga daño a su contendor, mientras en el otro lado los amigos de la robótica ingenian aparatos para aliviar y hacer posible el trabajo con el menor esfuerzo y la mayor precisión. Es posible que los escolares de ahora también estén haciendo esfuerzos por imaginar cómo será la quimera tecnológica del futuro con base en todo lo que la podemos conocer y disfrutar. Algunos se aventuran y pronostican un regreso a lo contemplativo y al disfrute de la naturaleza pero siempre con el placer de la comodidad que proporciona una tecnología al alcance de la mano apta para todos los menesteres.