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Sábado 22 de Julio de 2017 - 12:01 AM

No pensé que fuera tanto

Columnista: Alfonso Marin

Por principio y experiencia personal siempre he sido amigo de la mesura y el término medio en la valoración de la cosas, simplemente porque desde muy joven aprendí que las exageraciones en la vida conducen a muy escasos resultados positivos y más bien por el contrario nos obligan a corregir con frecuencia lo que equivocadamente habíamos considerado acertado.

Lo anterior lo traigo a cuento al sentirme verdaderamente sorprendido por los niveles de corrupción que se han venido descubriendo por parte de las autoridades de control y vigilancia, que según parece se había enquistado en todas las ramas del poder público. Cuando en las tertulias de amigos comentábamos el problema, a título personal ponía entre comillas todas las exageraciones, especialmente aquellas que tenían que ver directamente con la Rama Judicial, a la cual me siento vinculado por razones de profesión y oficio.

Sin embargo, la realidad me ha hecho bajarme de esa nube al ver en los noticieros de televisión a prestantes jueces y magistrados entrar a los juzgados como acusados, amarrados de pies y manos como vulgares delincuentes a responder por sus actos en detrimento de los bienes de la comunidad y la moral pública.

Sinceramente nunca pensé que fuera tanto el descrédito de nuestros funcionarios y lo peor de todo, que no existan excepciones al momento de calificar y medir los niveles de la corrupción nacional.

No sé si con los tantos y sucesivos escándalos de los últimos días hayamos tocado fondo, como dicen los analistas, lo único cierto es que hay necesidad de iniciar una campaña y un compromiso nacional para erradicar o por lo menos disminuir a sus justas proporciones, como diría el presidente Turbay, este flagelo de la corrupción.

Al lado de las noticias buenas que tampoco faltan, se siente el efecto negativo que nos dejan estos hechos reprochables, que socaban diariamente el patriotismo y el deseo de la mayoría de los colombianos por tener un país mejor. Como al lado de los problemas vienen también los análisis, ojalá entre todos haya alguno que acierte y dé con la raíz de este entuerto nacional y nos permita mirar con mayor optimismo el futuro. Aspiro a que un problema tan serio como este no termine siendo tema para Sábados Felices y ahí termine esta preocupación nacional.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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